Continuando con el reto de cambiar la forma de enseñar matemáticas, debemos reconocer que nos han estado enseñando mal las matemáticas desde hace muchos años; las situaciones problemáticas deben ser resueltas en grupos, somos seres sociales y no entes con conocimiento aislado. Como maestros, debemos procurar que la experiencia personal se transforme en colectiva, crear el ambiente de aprendizaje colectivo con las experiencias de los alumnos para poder medir el nivel de desempeño de cada uno, ya que el buen aprendizaje se centra en el estudiante que construye su propio conocimiento socialmente.

Hoy los estudiantes no saben por qué están aprendiendo matemáticas, reciben la información fuera de su contexto, realizan proyectos y resuelven problemas completamente alejados del mundo real, son incapaces de desarrollar competencias para la vida como serían: el pensamiento crítico y habilidades comunicativas (lectura y escritura).

¿Cómo evaluar las competencias en seres tan individualizados? Las evaluaciones se señalan desde hace mucho tiempo como el mayor problema de la educación en México. La evaluación debe estar incorporada al aprendizaje, de modo que los alumnos ni siquiera se den cuenta de que están siendo examinados. En ellos debemos desarrollar la capacidad de autoevaluarse para que identifiquen sus fortalezas y sugerirles contenidos para complementar lo que necesitan saber. Dejar que sigan sus intereses, que es de donde vendrá su motivación, y tenemos que recoger datos para saber en qué punto están en términos de competencias.

¿Cómo evaluar matemáticas con esta visión? En las escuelas aprendemos álgebra, geometría, trigonometría, cálculo. ¿Para qué nos sirven estos conceptos si no los integramos a nuestro contexto? En otras palabras, no tienen aplicaciones en el mundo de todos los días y, por el contrario, dejamos de aprender cosas como finanzas y estadística. Analizamos y manejamos cientos de datos diariamente, pero no logramos entender su sentido. No necesitamos una sociedad repleta de matemáticos, sino de personas que sepan organizar su presupuesto personal y calcular sus impuestos, entre otras cosas cotidianas. Debemos situar a los niños en ambientes de aprendizaje, con desafíos y retos para que tomen sus propias decisiones a partir de la reflexión, sólo así serán seres proactivos de su sociedad.