Vemos con preocupación probables recortes en el Presupuesto 2018. Si bien en materia de salud se dejó el mismo dinero, sin duda no responderá a los cambios demográficos del último lustro, con 6.3 millones de mexicanos más, y los que acuden al Seguro Popular resentirán el recorte del 4.2% de este programa con 53 millones de asegurados.

¡Incongruente verdad!, máxime que en los discursos demagógico-populistas “cacareamos” nuestra expectativa en número de años, pero olvidamos que se arrastran más enfermedades crónico-degenerativas y consumo de medicamentos y hospitalizaciones.

Este escenario al alza en las últimas tres décadas ha erosionado la confianza de los dolientes, durante el servicio, no sólo en las instituciones, sino en los profesionales del ramo. Con nostalgia, rememoro imágenes de maestros, cuya presencia contigua al enfermo lograba alcanzar nivel espiritual: ¡Sólo con verlo doctor, me curo!

Las condicionantes son evidentes. El área de la salud no muestra un comportamiento equitativo, resultado de su mismo andamiaje administrativo-legal. A eso se debe que en el mismo sistema nos topemos con infraestructura instalada contrastante y con personal tan diferente en valores y actitudes. Vemos centros de atención con equipamiento obsoleto que recuerda películas de los años 80, con enmendaduras riesgosas, como secuela de la excesiva demanda y uso cotidiano, y servicio eficiente y oportuno de sus profesionistas comprometidos. También -son los menos-, hay los que se exhiben en suntuosas edificaciones, pero con gran pobreza para ser resolutivo.

Sin duda, esta falta de planeación integral ha vuelto poco atractivo laborar para el sector salud gubernamental, evidenciado por menguada oferta de especialistas en algunas ramas, toda vez que exigen espacios físicos dignos, equipos de diagnóstico y medicamentos suficientes y específicos, que permitan continuar con lo hasta ahora logrado. Hemos alcanzado un mayor número de años, gracias a la prevención y avances tecnológicos; cualquier retroceso en estos rubros amenaza y deja indefenso al galeno, que tiene que enfrentarse a demandas sin poder esgrimir la carencia real de las instituciones.

En conclusión, es impostergable mejorar la atención y para ello se requieren voluntad y DINERO. No basta un papel y estrategias de mejora, si no van concatenados con mayores recursos. Hacer menos con más no quiere decir exprimir o sacrificar al personal de salud. Por todo ello, te pido nos ayudes con tu granito de arena, a través del autocuidado y promoción de la salud.