El pasado 30 de noviembre terminó oficialmente por fin la temporada de huracanes 2017 para la zona del Océano Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe, la cual ha sido catalogada como una de las más devastadoras y mortíferas jamás vistas desde el año 2005.

Fue sin duda una temporada donde la Península de Yucatán volvió a ser una simple espectadora y vaya que la suerte nos acompañó de nuevo y nos salvamos de ser impactados por alguno de los grandes huracanes que se formaron.

En el transcurso de esta temporada tuvimos la formación de 17 ciclones tropicales con nombre y una depresión tropical. De estos fenómenos meteorológicos siete fueron tormentas tropicales, seis huracanes moderados (categoría 1 y 2 de la escala Saffir-Simpson) y cuatro huracanes intensos (categoría 3, 4 y 5 de la misma escala Saffir-Simpson).

Hay que señalar que es la tercera temporada de huracanes de la historia con mayor número de formaciones mayores, séptima más intensa y la novena más activa, siendo que los huracanes IRMA y MARÍA alcanzaron la máxima categoría, que es la 5, y fueron los que más daño, destrucción y muerte causaron, junto con HARVEY e IRMA, que azotó a las islas del norte de las Pequeñas Antillas, Puerto Rico, la Isla Española, Isla de Cuba y la Península de la Florida, Estados Unidos.

MARÍA causó destrucción en las islas del norte y centro de las Pequeñas Antillas, siendo el segundo gran huracán en pocos días en afectarlas. Para la isla de Puerto Rico fue el peor ciclón de toda su historia, algo que asombró a los mismos habitantes de ese Estado de la Unión Americana que no creían lo que les ocurría.

A la Península de Yucatán solamente llegó la tormenta FRANKLIN que nos dejó algo de viento y lluvias, pero poco de qué preocuparnos.

Terminada esta mortífera y destructora temporada, lo único que podemos decir es que la suerte nos acompañó de nuevo, no tenemos otra explicación, pero no hay que bajar la guardia en la cultura de la prevención, puesto que vendrán otras temporadas y tal vez la suerte se acabe.