Entre el 15 de abril y el 15 de mayo, los sistemas frontales que logran llegar a la región en esas fechas y que son parte de la recta final de la temporada de frentes fríos para la Península de Yucatán, por lo general más que provocar descenso significativo de la temperatura, traen aparejadas tormentas severas que vienen acompañadas de lluvias fuertes, caída de granizo, vientos con velocidades de tormenta tropical y mucha carga eléctrica.

Cuando esos fenómenos llegan con mucha fuerza producen daño a la infraestructura urbana y a veces también provocan decesos de personas.
¿A qué se debe la formación de estas tormentas severas?

La explicación está en el choque de dos masas de diferente densidad y temperatura o sea de una masa de aire frío con una masa de aire caliente.

Las masas de aire frío, que son las que acompañan a los sistemas frontales, no permiten el desplazamiento horizontal de las masas de aire caliente y estas últimas son obligadas a desplazarse hacia arriba, provocando la formación de nubes y con ello la posible caída de lluvia y granizo y la liberación de la energía en forma de viento.

Cuando este último proceso se desarrolla en forma violenta y rápida da lugar a las tormentas severas que reciben el nombre de cordonazo, el más famoso es el que ocurre a partir del 30 de abril o principios de mayo y se le conoce como el Cordonazo de la Santa Cruz, el cual se caracteriza porque sus efectos son muy destructivos.

Los pescadores, que fueron quienes le pusieron el nombre de cordonazo por la forma de su desplazamiento, le tienen mucho respeto a este tipo de fenómenos; de hecho en estas épocas están pendientes de la llegada de un frente frío que pudiera provocar algún tipo de cordonazo, sobre todo si es a fines de abril o principios de mayo, por los riesgos que conlleva.