Cuando se esperaba que el frío de este invierno 2017-2018 nos fuera a tratar bien debido a la presencia del fenómeno meteorológico de La Niña, que había estado provocando en sus dos anteriores apariciones (en los períodos 2015-2016 y 2016-2017) unos inviernos con sabor a verano, por el contrario ha habido unas oleadas de frío en Yucatán y la península que en verdad estamos sufriendo lo que los yucatecos le llamamos la heladez.

¿Qué es esto? Es que cuando sentimos temperaturas inferiores a 20 grados Celsius le llamamos los yucatecos heladez y es que el frío en Yucatán es distinto al que se siente en otras partes de la República y del mundo.

Decimos esto porque aquí, por más que se cubran, siempre busca la frialdad por dónde colarse y afectar a las personas.

Esto tiene una explicación por supuesto: el frío que sentimos en Yucatán no es cualquier frío porque simple y sencillamente es húmedo y no un seco.

El valor de la humedad siempre está alto, con registros de alrededor del 70% o mayores y eso hace que lo que sentimos con un valor de temperatura de 10 grados Celsius por ejemplo, medido esto por un termómetro, realmente la sensación térmica es de 6.5 grados Celsius, a causa del valor alto de humedad.

Situaciones similares no ocurren en otras partes de la República y el mundo, porque en otras regiones los valores de humedad son menores del 30% y por ese motivo se trata de un frío seco.

Ante esta cicunstancia, los yucatecos tienen que ingeniárselas para pasar estas temporadas de frío extensas, como las que estamos sufriendo en esta época estival de 2017-2018.

Las calificamos de extensas porque tardan más de 48 horas y las temperaturas máximas no superan los 23°C o 24°C y las mínimas son menores de los 15°C.

Repito, los yucatecos no estamos acostumbrados a temperaturas tan bajas durante varios días, amén de que nuestras viviendas son frescas, están construidas para aliviar el calor no para soportar el frío.