¿Recuerda la película “Cuando el destino nos alcance”? La trama de esta cinta se desarrolla en la ciudad de Nueva York, en el año 2022: la población vive hacinada, en ambientes de gran contaminación ambiental, producto del calentamiento global y el efecto invernadero.

En esa época y lugar coexistían la clase social opulenta y la indigente, y sólo había dos tipos de alimentación, que se vendía en recipientes similares a latas de atún y en galletas, supuestamente elaborados el enlatado con productos vegetales y las galletas, a base de “plancton marino”. Obviamente, la clase menesterosa sólo podía comprar productos elaborados con “plancton marino”.

En la película, el producto “a base de plancton marino” se elaboraba realmente con carne humana, obtenida de personas que, al desear morir, acudían a un centro donde les daban a beber un líquido y les proyectaban majestuosos paisajes naturales del planeta mientras escuchaban plácidas melodías.

Al cabo de 20 minutos sobrevenía un dulce sueño y su deceso; su cuerpo era llevado, a manera de basura, a la procesadora de alimentos para luego venderlo entre los pobres como producto elaborado a base de “plancton marino”. Seguramente gran parte de la población mundial vivirá devastada por los efectos del calentamiento global, la contaminación de tierra, aire y mar; explotación irracional de recursos, la corrupción y los efectos de grandes terremotos, inundaciones, tsunamis y la subida del nivel del mar, entre otras calamidades.

Eso afectará la producción mundial de alimentos y gobiernos y particulares serán incapaces de satisfacer las necesidades de una población en constante crecimiento.

Seguramente que un día el ocaso de nuestra vida llegará y el periodo más crítico lo tendremos al perder la capacidad para valernos por nosotros mismos, con el apoyo de los recursos económicos, si es que éstos los hubiéremos constituido. Si la profecía de Hollywood se cumple, ¿de dónde obtendrá la humanidad los productos y recursos para alimentarse? ¿Acaso nuestra futura alimentación se elaborará con “plancton marino”?

Vivimos épocas de reflexión profunda, que nos deben llevar a vislumbrar, desde la edad laboral más temprana posible, cómo deberá ser nuestro futuro a partir de la fecha en que llegue la edad de nuestro retiro y vivir digna y cómodamente lo que nos reste de tiempo.
Si somos convertidos en alimento “a base de plancton marino”, nuestro ser y conciencia ya no estarán aquí. Y quizás no deba de preocuparos, no al menos como sí debiera hacerlo nuestra futura pensión.

Tenga un maravilloso año 2018; recuerde que “una sociedad, entre más informada esté, más libre e independiente será”.