Y las cosas siguen sucediendo, la convivencia avanza con rumbo al precipicio de la descomposición, sin darnos cuenta dejamos que sucedan cosas, sin pensar que se convertirán en ingredientes de la descomposición, más que de la recomposición.

Un suceso de más impacto imposible, decimos, pero no hacemos, mejor nos divertimos, nos distraemos, nos entretenemos haciendo memes; pretendemos ocultar en cosas chuscas nuestras verdaderas emociones, buscamos la manera de que nuestros sentimientos se protejan atrás de aquello que en apariencia nos divierte.

La política, la criminalidad, la farándula y la vida diaria son el ingrediente principal para los temas de entretenimiento; tal parece que las cosas deben entenderse de manera permanente como asuntos sin importancia, sin trascendencia, sin tomar en cuenta que llegará el momento que todo eso no podrá contenerse.

La felicidad del ser humano depende de las circunstancias que lo rodean, si las circunstancias se circunscriben de manera permanente a aspectos meramente divertidos, seguramente así se tomarán todas las cosas que hagamos; seremos considerados unos seres divertidos, pero nada responsables.

Parece que ha dejado de haber motivación para entender que, después de los espacios de diversión, demos cabida para contemplar que hay cosas que requieren seriedad; cierto es que se deben incluir en la vida momentos de esparcimiento y distracción, para que de algún modo sirvan para disminuir la presión de aquello que nos aprieta, nos ahorca y hasta nos quita la respiración.

Pero de alguna manera deben entenderse los tiempos, para que, llegado el momento, nos concentremos ante aquello que es necesario tomar con seriedad, elevar la importancia de aquello que lo amerita, no dejar de lado asuntos que debemos resolver.

Los problemas cotidianos de la vida deben servir para formar seres humanos de bien, no para lanzarlos al mal; es cierto que se requiere de motivación para hacerlo, pero esa motivación sólo saldrá de cada individuo, nunca de un conglomerado que cada vez más se acostumbra a no darle importancia a nada.

Encontremos la motivación.