Los tiempos y las circunstancias siempre han buscado la forma de ser recordados, pero sobre todo de ser medidos; en ese juego el papel principal lo desarrolla el ser humano, que se convierte en una pieza más de todo. Esta es la historia de la vida. Los tres siglos anteriores han sido veloces, pero no podrá existir comparación alguna con la velocidad del siglo actual; en el inicio de la historia humana las cosas empezaron a medirse por siglos y después por generaciones; hoy la medición se realiza por segundo, gracias a la tecnología.

En sus inicios el sedentarismo provocó la congregación de más un hombre habitando espacios, dando pie al nacimiento de la aldea, para dar paso a los poblados; regularmente en zonas cercanas al agua.

La organización humana trajo consigo diversas necesidades relacionadas con la actividad que diera garantías para su desarrollo, entre las más necesarias prevalece la de regulación de la vida entre pares con el único fin del bien común.

Hemos transitado por diversos tiempos y por muchas circunstancias, a lo largo de la historia la pauta de vida nos la da la medición de sucesos que nos marcan el paso, al punto que hoy nos encontramos viviendo sucesos de instantes.

La tecnología, además de beneficios, nos trajo la satisfacción de diversos deseos, entre ellos la información; eso hace que nos volvamos en ávidos expertos en ese tema, algo nada indebido, al contrario gozamos de la posibilidad de disfrutar instantáneamente de la información que nos satisfaga.

En cada etapa de la historia hemos logrado adaptarnos a las circunstancias y los tiempos, tuvimos la capacidad de no perder, aun durante la revolución industrial, la posibilidad de disfrutar la parte humana de uno y de otros, hoy estamos en proceso de adaptación, tal situación encuentra relación directa con una sola circunstancia: el desarrollo tecnológico.

Pero en ese proceso de adaptación sucede que los avances de la tecnología están superando la capacidad del ser humano; nos adaptamos cuando la inmensa mayoría vivíamos en aldeas, en pueblos y en ciudades; hoy la realidad de los tiempos es otra, vivimos en una aldea, pero no es aquella en donde existían circunstancias de adaptabilidad, hoy es una aldea global, en la que instantáneamente tenemos comunicación con alguien que vive en China, cuando el suicidio de un hombre que se lanza desde la Torre Eiffel lo sabemos en minutos; ésas hoy son circunstancias a las que no estamos prestando atención para lograr un modelo que nos ayude a adaptarnos. Como colofón, ¿recuerdan el tsunami que impactaría la península?

Necesitamos encontrar la forma veloz de adaptarnos, ¿o no será necesario para conservar la parte humana?