Como cada año, por tres días tuvimos la oportunidad de gozar un poco de música en el Riviera Maya Jazz Festival, la cita melómana más relevante del sureste mexicano. Del 30 de noviembre al 2 de diciembre, pudimos gozar de exponentes de la talla de Chick Corea y Bela Fleck, John McLaughlin y Jimmy Herring, todo en el escenario erigido en Playa Mamitas, Playa del Carmen.

Y no era para menos: la calidad del cartel fue acorde con el 15 aniversario de este emblemático festival, que este año lo mismo homenajeó a su fundador, Fernando Toussaint, que a Paco de Lucía. Ante la imposibilidad de llegar el jueves, arribé el viernes con toda la intención de ver a McLaughlin por segunda vez, siendo 2010 la primera ocasión que escuché a este virtuoso de la guitarra en el mismo festival, acompañado de The 4th Dimension.

Para esta edición, escoltado por su agrupación habitual, hizo un recorrido por algunas de las piezas que hicieran famosa a la Mahavishnu Orchestra, que durante los 70 dejara huella al fusionar rock y jazz salpicados por influencias sónicas orientales. Previo a su actuación, el también guitarrista Jimmy Herring se presentó con The Invisible Whip, dejando en claro que él es una leyenda por derecho propio.

Al finalizar sus respectivos sets, ambos se unieron en formato de doble trío, doble cuarteto y con sus bandas completas, para un jam apoteósico que fue un desenlace de antología. Durante la velada, el músico inglés anunció su despedida de los escenarios ante la sorprendida concurrencia, que pidió el encore que fue concedido con la legendaria guitarra-bajo de McLaughlin en un solo que nos mandó a todos a volar hacia las estrellas náuticas.

La noche siguiente vendría el turno de otro monstruo: Chick Corea en el piano en un mano a mano con Bela Fleck al banjo, en un recital intimista que resultó impresionante, tanto en el diálogo interplay como en las altas cotas de abstracción alcanzadas, pergeñando un inédito silencio entre la concurrencia que, anonadada, no daba crédito a sus oídos.

Posteriormente, tocaba el turno de cerrar a Bobby McFerrin, quien salió a acompañarlos con un enérgico scat que todos coreamos, incluso metiendo mano en los teclados junto a Corea.

Tras una pausa en la que del mar brotaron fuegos artificiales para celebrar el XV aniversario, se desató una tormenta que provocó se cancelara la intervención del norteamericano. Ya será en otra ocasión.