Hoy ante este clima fresco, y con la paranoia de que llegaría un tsunami, por el sismo que sacudió a Honduras, no voy hablar de política; aunque dicen que se canceló la alerta de tsunami en Progreso por falta de agua, hágame usted el favor, pero dije que no hablaría de política, aunque mentí, porque la cultura tiene que ver con la política: mientras más y arte y más cultura se le dé a un pueblo, con más armonía vivirá.

Digo todo esto porque el martes 9 pasado, en el municipio de Mocochá, el secretario de Cultura, Roger Metri, y el alcalde Alejandro Silva hicieron un gran reconocimiento al poeta y amigo Luis Pérez Sabido, al poner una placa con su nombre en la casa que lo vio nacer en la hacienda Carolina. Dicho homenaje se suma a muchos que ha recibido, junto con medallas y múltiples distinciones, cada una de ellas muy merecida.

Don Luis es el hombre inquieto de la cultura en Yucatán, su cabeza siempre está pensando en qué nuevo proyecto crear, todos con el propósito de mantener y fomentar lo nuestro, como la creación de la escuela de jarana del Ayuntamiento de Mérida, siendo el referente más importante como semilla de la promoción de nuestro folklore y, si hablamos de jarana, es el creador, junto con el maestro Alfredo Cortés, de Ballet Fol-klórico del Gobierno del Estado, en febrero de 1970, siendo éste un ballet que ha viajado por muchas partes del mundo llevando con garbo y elegancia nuestros colores del Mayab a través de la jarana, y qué decir de la creación de la Serenata de Santa Lucía que a 50 años de distancia sigue cautivando a la gente que la disfruta cada jueves, y el sinfín de canciones, poemas y epigramas que de su pluma han salido, pero, sin duda, creo que don Luis lo que más tiene no son premios, preseas, reconocimientos o proyectos de promoción cultural, sino amigos, porque siempre tiene una sonrisa amable, un consejo o una mano para ayudar.

Larga vida y aplausos de pie por lo que viene y por lo vivido al maestro, poeta y amigo Luis Pérez Sabido.