Pues gastar se hizo, a una semana y días del proceso electoral ya hay un panorama más claro. En el ámbito nacional con una amplia ventaja ganó López Obrador, a la espera de su constancia para ser ya el presidente electo, porque ayer se venció la fecha en la que se podía meter una impugnación; ahora a esperar a septiembre para que reciba el documento, aunque hay quienes dicen que se puede adelantar el proceso.

En el ámbito local ya recibieron sus constancias Felipe Cervera como el único del PRI que ganó en Mérida, también ya tienen la suya como senadores Jorge Carlos Ramírez y Verónica Camino, siendo los únicos del PRI que ganaron por la primera fórmula una senaduría a nivel nacional, y también hicieron lo propio Renán Barrera como alcalde de Mérida y Mauricio Vila Dosal como gobernador electo.

En medio de todo esto, sale una frase: “Se buscan culpables”, aunque en realidad debería de ser a modo de pregunta: ¿se buscan culpables?, porque es un secreto a voces que dicen que el PRI perdió contra el mismo PRI, que la operación cicatriz simplemente no cicatrizó como creían, que las sonrisas de las fotos eran de dientes para afuera, porque hacia adentro solo había rencor y sed de venganza que llegaría el 1 de julio.

Una venganza a título personal y que pasaba por alto a todos esos soldados que ponían el pecho para recibir las balas, cuando de defender al partido se trataba, y hoy esos soldados no tienen cobijo, por la sed consumada de los que querían hacer daño.

Dicen que las derrotas son huérfanas, pero creo todo lo contrario, tienen nombre y apellido, basta ver correr el tiempo para saber si serán señalados, castigados o, peor tantito, si serán premiados como muchos que hicieron daño en la elección de hace 3 años y en ésta tenían postulaciones.

Hay que hacerle honores a los que se rajan el alma, a los leales, a todos aquellos soldados que defienden un partido por convicción y no por ocasión, masinó.