Vamos a recordar aquellas películas que mostraban a las parejas de enamorados; sin duda, uno de los elementos que no podían faltar en la conquista y el romance era la serenata, en la que hombres uniformados y vestidos de fiesta, portando sus instrumentos musicales que brillaban de lo relucientes, los hacían sonar, interpretando melodías que se dirigían como flecha al corazón.

Muchos pensarán que esa época ya pasó, los tríos ya no existen y las serenatas están casi extintas, pero no es así; les invito a visitar el corazón de la ciudad al caer la noche, justo cuando la actividad febril ha terminado; es entonces cuando aparecen esos caballeros del amor y la fantasía no está muy lejos de la realidad, los suaves sonidos que interpretan se mezclan con la comba estrellada del cielo, que al añadir letra sin duda doblan hasta los corazones más duros, y no es para menos, ellos son todos unos expertos en el arte de la conquista, ya que después de décadas de perfeccionar su técnica hoy ponen sus servicios a favor de quienes lo solicitan.

Sin embargo, la suerte no ha sido su aliada últimamente, ya que las noches se han hecho eternas en la espera de que hagan su magia, y puede ser culpa de la modernidad que ya no quiere darle un lugar a esta hermosa tradición, pero esto no los detiene y siguen ahí, sentados en alguna banca de la Plaza Grande, peinados y perfumados, afinando sus guitarras y preparando la voz.

De verdad les invito a darles una oportunidad más, vamos a reconocer lo nuestro y que no volteemos la mirada sólo cuando el mundo entero ya lo hizo; regresemos a esas tradiciones, a la bella forma de enamorar a la antigua. Por eso, cómo no reconocer y distinguir a quienes, a pesar de todo, siguen y seguirán con este legado que se niega a desaparecer, por eso vamos a ayudarlos a seguir con su tarea y que sea más común por las noches escuchar a la distancia el sonido de su música y saber que una vez más salieron a las calles a enamorar con su serenata.