La columna Viernes Cultural y El Transcriptor son lectores empedernidos, leen revistas, novelas, periódicos de pe a pa, durante los 365 días del año de todos los años. Ahora están leyendo la novela The remains of the day (Los restos del día), del Nobel de Literatura Kazuo Ishiguro.
Ah, y por supuesto, también beben espressos dobles.

Tiritando de frío por la heladez de estas mañanas, hechos “loch” en la hamaca, disfrutan del artículo “La lengua sirve para interactuar”, de Jacquelín Ramos y Javier Vieyra, publicado en un semanario capitalino. En él se afirma que una fundación bancaria española designó en 2017 a “aporofobia” como la palabra del año. El vocablo significa, se dice, “miedo, rechazo o aversión a los pobres”.

Una distinguida filóloga señala, entre otras cosas, que “cualquier ser humano está interesado en la lengua”, la “lengua es patrimonio inmaterial”, “no hay nadie indiferente a los fenómenos de la lengua, porque la lengua es asunto de identidad”.

En efecto, continúa el también prócer de los viernes y citando una famosa enciclopedia electrónica, la lengua se puede definir como “un sistema convencional de signos utilizado por los grupos sociales para comunicarse entre sus miembros”.

La plática en nuestros personajes es sumamente interesante, y es interrumpida por la columna Viernes Cultural que le ofrece al erotómano de su vida otro espresso doble. Éste da un sorbo, largo y delicioso, y de pronto enloquece y grita: Está casi hirviendo. ¡Me quemaste la lengua!

Llora: Es mi único órgano sexual hoy en plena y bulliciosa actividad amatoria.

De nada… Saludos…