La columna Viernes Cultural y El Transcriptor leen las banalidades de las publicaciones de la llamada prensa del corazón. Entre sorbos de espresso doble, exclaman, uno y otra, al ver a la artista y leer la información:

-Le queda muy bien, luce su cabellera y su hermoso cuerpo luce sensacional.

-Sí, es bella, muy bella, atractiva, dan ganas de…
-Fíjate, el color del vestido es dorado y como se publica, ella parece un sol.

-No, mira sus piernas, son excelsas, torneadas, fuertes, en la foto casi muestra aquellito.

-El atuendo es un body suit y un crop top, mantiene su silueta estilizada. Es la última moda.

-Sí, se sentiría liso, lisito, el muslo que enseña, está sensacional, esta noche voy a dormir muy inquieto.

Lamento interrumpir el diálogo frívolo entre los queridos de los viernes, pero el lector requiere saber quién genera tantos comentarios. Se los diré, es la preciosísima (diría el erotómano) cantante regiomontana Gloria Trevi.

Escrito lo anterior, sigamos escuchando a nuestros personajes.

-Y ¿sabes?, te va a emocionar como yo estoy emocionadísima, el vestido que lució fue diseñado por una yucateca. Ella la vistió para el concierto. Sí, ¡viva, viva viva!

¡Oh! ¿Es verdad? ¿Una yucateca la vistió? Entonces, no podría ser de otra manera, hay que ser congruentes en la vida. Si una yucateca la vistió, otro yucateco la debe desvestir.

O sea, ¡yo!

De nada… Saludos…