La columna Viernes Cultural y El Transcriptor discuten el escándalo sexual norteamericano de la relación que aparentemente existió entre una actriz porno y el presidente del vecino país del norte.

No se refieren, vale la pena la precisión, a la otra, que protagonizaron una bella becaria y el saxofonista aficionado que devino en titular del Ejecutivo de Estados Unidos, años atrás, y que convirtió, aseguran, la famosa Oficina Oval en una Oficina Oral.

Comentan el caso actual de una supuesta aventura sexual ocurrida hace algunos ayeres.

Confirma mi teoría, sentencia el erotómano de la vida de la columna Viernes Cultural, que el sexo mueve al mundo, aquí y en la Gran China.

Exageras, responde aquélla. No es para tanto, aunque sí es saludable y riquísimo el sexo con frecuencia, en las mañanas, mediodías, tarde, nochecita y noche.

La cuestión hoy es si pagó o no por los favores sexuales, agrega.

Bueno, dice el otro, consta periodísticamente que el abogado del político le pagó a la artista para que no hablara con nadie del tema.

Sí, acota la querida de los viernes, pero también hay información de que el presidente cuestiona lo dicho por su abogado.

Y tú, prócer de los viernes, ¿pagas o no pagas por usar los “aquellitos” ajenos?

Te responderé así, cuando ejercía la profesión, como hijo de Justiniano, en mi despacho había un letrero que decía: “En este despacho no se cobra a curas ni a prostitutas. Esperamos reciprocidad”.

De nada… Saludos…