La conversión religiosa en México es un fenómeno complejo, en el que las lenguas indígenas tienen papel importante como instrumento para la adscripción de la población hablante de estas lenguas a otras religiones no católicas.

Esta transformación del catolicismo a otras religiones (protestante, pentecostés, evangélica, entre otras) ha sido una constante desde la década de los setenta y de manera más acelerada en comunidades indígenas, como ocurre en la Península de Yucatán donde existe un mosaico de estas denominaciones religiosas.

Según los Indicadores socioeconómicos de los pueblos indígenas de México, que recogen información de los Censos de Población del Inegi, en 1990 los estados con menor proporción de católicos hablantes de lengua indígena (HLI) eran Chiapas (61.4%), Campeche (69.5) y Quintana Roo (74.4). Yucatán tenía un 82.4, muy cerca del promedio nacional de indígenas católicos.

En 2000, los porcentajes de católicos HLI continuaron a la baja: Chiapas (bajó a 54.2%), Campeche (65.7), Q. Roo (71.2). En Yucatán hay un ligero descenso. En este mismo año, los porcentajes de protestantes y evangélicos –y en menor proporción de otras religiones bíblicas no evangélicas– crecieron: Chiapas (33.8%), Campeche (17.4), Quintana Roo (15.1), Yucatán (10.4).

Para 2010, la Península de Yucatán aparece entre las regiones en las que el número de disidentes religiosos está en aumento, también registra descensos en las proporciones de católicos HLI, y un incremento en las otras religiones. La presencia de HLI (mayas en su gran mayoría) adscritos a religiones no católicas en Yucatán es: en grupos protestantes o evangélicos (de 211,109, el 39% son HLI); entre las religiones bíblicas diferentes de las evangélicas –adventistas, mormones y testigos de Jehová– (de 62,673, el 30% son HLI). De los 93,358 que declararon no profesar ninguna religión, el 32.7% son HLI.

Las motivaciones de la conversión (de católicos que se pasan a otras religiones) son diversas, pero es importante destacar el papel que juega la lengua (maya en este caso). Cuando se predica el evangelio en la lengua materna surge un tipo de identificación que puede resultar estimulante para convertirse a una nueva religión.

Por otra parte, la traducción de textos bíblicos al maya yucateco como la Biblia, producida por grupos protestantes; la edición de publicaciones proselitistas como el ¡Despertad! y el Atalaya en maya, de los testigos de Jehová, el doblaje al maya de la vida de Jesús, entre muchos otros, son elementos que pueden contribuir a la conversión religiosa.