El yucateco peninsular no es muy afecto a utilizar dichos y refranes en el habla coloquial (como hemos visto en entregas anteriores), amén de los de uso general traídos durante la colonia española, ampliamente conocidos en América Latina y el Caribe y algunos más –utilizados en el centro del país– que se han adoptado como resultado de la influencia de los medios masivos como la radio, el cine o la televisión nacionales.

El Refranero Mexicano, en línea, de la Academia Mexicana de la Lengua contiene poco más de dos mil registros; refranes que nacieron en México, especialmente en la zona central, de los cuales pocos son usados por los habitantes de la península yucateca, como: “Nunca falta un pelo en la sopa ni un prietito en el arroz”, “A gato viejo, ratón tierno”, “Al que nació para buey, del cielo le caen los cuernos”, “Mucha manteca para un par de huevos”, “Gustarle el arroz con popote”, “Comer frijol y eructar pollo”, etc. Refranes para diversas situaciones, que reflejan sabidurías, experiencias, recelos, malicias o agudezas populares.

Muchos de estos refranes los entendemos y estamos familiarizados con ellos, ya que son de uso frecuente en la televisión nacional (programas cómicos, telenovelas), y en el cine mexicano de corte costumbrista donde abundan los albures, pero no solemos emplearlos. Por ejemplo: “A lo que te truje chencha”, donde truje es una deformación antigua del verbo traer, y Chencha, hipocorístico de Crecencia, que podría decirse “A lo que te traje Chencha”. Otro ejemplo sería: “Caerle a alguien el chahuiscle”, que equivale en el altiplano a “Llegar una visita inesperada o presentársele a alguien una calamidad”; en Yucatán sería como “Caerle a uno el xulab”. “Hacerse guaje”, fingir olvido o distracción para evadir una responsabilidad; “Echarse un coyotito”, dormitar; “Lloverle a alguien en su milpita”, pasar por una racha de infortunios, etc.

El Diccionario de nahuatlismos, coordinado por Carlos Montemayor, registra más de 500 refranes que reflejan el ingenio del habla popular de México y la abundancia de matices y sentidos que los nahuatlismos poseen; muchos de éstos son muy conocidos y usados en la región: “Dar atole con el dedo”, “Tener atole en las venas”, “Poner a alguien como camote”, “Poner a parir chayotes”, “De chile, de dulce y de manteca”, “Soltarse el chongo”, “Salirse del huacal”, “Si no compra, no mallugue”, “Traerlo a mecate corto”, “Ajonjolí de todos los moles”, “Entre menos burros, más olotes”, “Llamarada de petate”, “El que tiene más saliva, traga más pinole”, “Hacer de chivo los tamales”, etc.