Esta vez me quedé sin palabras, atónito y sin siquiera poder imaginar un tema para este show. La tristeza se plantó frente a mí y con subyugo me obligó a abrazarla tras llegar al límite de la esperanza, la cual se apagó como la luz de tu mirada, como la paz que emanaba de ti y la felicidad que demostrabas.

Te escribo y me despido, sabiendo que no hay palabras para agradecerte por haber estado en cada una de mis alegrías, tristezas y temores; fuiste mi sonrisa cuando niño y mi confidente cuando era adolescente, fuiste quien me protegió frente a mis derrotas y que con tu mirada que hablaba entre silencio consolabas mis penas. Te nos has ido pero ahora sé que estás mucho mejor.

¿Mi último recuerdo de ti? Fue el más alegre, el mejor que me pudiste haber regalado, pues fue cargado de alegría, de juegos y risas; quién diría que después te irías. Me duele saber que estuviste para mí siempre y al final yo estuve lejos, negándome a aceptar la realidad que ya sabía que estaba por llegar. La naturaleza cobra factura y es ahí cuando la vida se acaba, pero la magia perdura en cada recuerdo y fotografía que habla de ti. Te extrañaré, pero no será por siempre, pues cuando la esperanza cae ¡nace nuevamente! y ahora espero poder en otra vida nuevamente volverte a encontrar.

Nadie nunca cambiará cada recuerdo, cada ilusión y sentimiento que como pocos me lograste sacar y aunque quisiera dar todo por volver a acariciar tu blanco cabello, aunque sea por unos segundos más, reconforta mi alma que ya estás en una vida mejor. Descansa en paz Boni Bonita.