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Mérida, Yuc.- Actualmente la semilla del cacao se consigue fácilmente. Sin embargo, en la época prehispánica era considerada de gran valor, tratada como moneda de cambio con la cual se podían conseguir desde verduras, animales y hasta la compra de personas consideradas esclavos.

En aquella época había tres monedas, el cacao, la obsidiana y el cobre en forma de cuchillo o hacha, pero al ser considerado un producto raro y precioso, el uso del cacao estuvo vigente hasta después de la conquista española, decretando años después que un real (moneda de aquella época) podía ser cambiada por 140 semillas de cacao.

Esta semilla era tan importante hasta para los rituales funerarios, ya que las personas de clase alta eran enterradas con ellas junto con pieles de jaguar, plumas y piedras preciosas, así como piezas de cerámica. El resto de la población solo era sepultada con maíz.

La preparación del chocolate también era considerada especial, porque mientras más espuma tuviera más especial era para ofrecer a los dioses, consistencia que se conseguía gracias a una planta traída desde Chiapas.

La cosecha del fruto de donde se obtiene el chocolate se realiza dos veces al año, en diciembre y en mayo, y tardan entre seis y siete meses en obtener el polvo desde la floración, cosecha, procesamiento y transportación. Yucatán no es considerado uno de los mayores productores de cacao, esto debido al clima húmedo que predomina en la entidad.

Toda esta información está disponible en el Ecoparque Museo del Chocolate “Choco-Story”, que además es refugio de un cocodrilo, 13 monos araña, dos jaguares, 14 loros cabeza amarilla y azul; gran parte de estos ejemplares fueron rescatados de ser maltratados por el hombre; además de una gran variedad de plantas nativas como la ceiba y la teca.

El sitio, está ubicado a poco más de una hora de la capital yucateca, en el kilómetro 78 de la antigua carretera Mérida-Campeche, frente de la zona arqueológica de Uxmal. La cuota de admisión para los residentes en el Estado es de 75 pesos, para los demás es de 140 pesos adultos, 75 pesos niños de entre 6 y 12 años, estudiantes y adultos mayores 110 pesos, y los menores de seis años entran gratis.

Este lugar combina el conocimiento de la historia del caco y de todo lo que ofrece la naturaleza. Además, en el museo se recrea una ceremonia maya (Cha’a chac) en donde se pide al dios de la lluvia mande sus bendiciones cada inicio de la cosecha. El xmen que la realiza es Pedro Díaz, originario de Peto, quien heredó estas enseñanzas de su padre, porque los conocimientos vienen de generación en generación.