Mérida, Yuc.- Las convulsiones febriles son una preocupación habitual de los padres de niños pequeños. Sin embargo, sobre esta patología hay mucho desconocimiento, lo que genera angustia cuando alguno de sus hijos tiene fiebre.

Estas crisis son la principal urgencia que atiende el área de neuropediatría en niños que se encuentran en la etapa preescolar.

El neurólogo pediatra Carlos Augusto Barrera Tello comentó que para poder catalogar un evento convulsivo como crisis febril, es indispensable corroborar la presencia de fiebre durante el evento (temperatura de 38 grados o más) y descartar otras causas precipitantes de crisis.

Cabe señalar que una crisis febril no es una epilepsia, sino un proceso benigno que puede afectar a tres de cada 100 niños menores de cinco años de edad. La mayoría de las veces es una crisis única que no suele dejar secuelas neurológicas.

“Estas crisis se presentan habitualmente entre los seis meses y cinco años. Antes o después de este rango de edad no debe catalogarse como crisis febril. No existe una causa en particular para ello, ya que puede ser generada por cualquier tipo de infección”, explicó.

Agregó que en dos de cada diez pacientes que padecen crisis febriles interviene el factor genético que predispone este padecimiento.

“El tratamiento de las crisis febriles es importante reconocer el factor causal (generalmente infecciones) y enfocar las estrategias para prevenir la fiebre y controlarla. Es necesario acudir a una sala de urgencias pediátricas para la valoración médica del pequeño”, señaló.