SIPSE                                                                                                                         MÉRIDA, Yucatán.- En las últimas semanas ha circulado en las redes sociales información malintencionada respecto a la construcción de la granja porcícola en el municipio de Homún. Toda la información, por desgracia, carece de sustento científico y objetividad. Para decirlo con toda claridad: son puras falsedades y con toda la intención de descalificar esta importante inversión.

Es importante saber cómo es la realidad de este tema tan delicado. Por una parte, esta granja generará un número considerado de empleos directos e indirectos, bien pagados y con todas las prestaciones de la ley, y por otro lado, se está instalando tecnología de punta que, como dicen los propietarios, será la granja más moderna del país y con equipos similares a los utilizados en países de primer mundo.

La instalación de esta granja, a diferencia de lo que plantean los comunicados, será de beneficio y cuidado del medio ambiente ya que todas las granjas tendrán que imitar su ejemplo y, como resultado, se acabarán las descargas de agua contaminada al manto freático.

De acuerdo a varios especialistas, este sistema es tan eficiente que la descarga de aguas residuales nunca llega al manto freático, por lo que otorga certidumbre en el cuidado del medio ambiente.  Toda el agua que se utilizará en la granja, atravesará por una planta de tratamiento y, al final, ya completamente limpia será utilizada para regar, por lo que una parte será absorbida por los árboles y otra parte se evaporará. Así de simple, no hay que darle más vueltas a un asunto tan claro.

Lo que no está nada claro son los intereses que persiguen los organizadores de las manifestaciones en contra de este importante proyecto que beneficiará a mucha gente.

Todo parece indicar que los organizadores de estas manifestaciones persiguen otras causas a las del cuidado del medio ambiente. Por ejemplo, sería bueno preguntarles a los que se hacen llamar “cenoteros” dónde están sus permisos de Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que por ley deben tener y le han exigido a los propietarios de la granja, y en caso de no contar con ellos deberían ser sancionados como marca la ley.

Pregúntenles a Pedro Cabrera (cenote San Antonio), Gabriel Cabrera, alias “Huevos” (cenote Santa Rosa), a Clemente May (del cenote Santa Cruz), a Doroteo Hau (del cenote Balmil) y al que tiene la posesión ilegal del cenote Canun Chen, a quien le apodan “Cochol” dónde están sus permisos.

Es sabido en Homún que no los tienen y, peor aún, algunos como Clemente May y Gabriel Cabrera recibieron dinero de CDI para tramitar esos permisos y no lo hicieron. Y si es mentira lo que acá se cita que en sus múltiples manifestaciones enseñen lo que tanto piden: que se respete la ley. ¿Acaso, amigo lector, no cree que con la misma vara que miden deben ser medidos?

Sería bueno preguntarles por qué, así como organizan las marchas para gritar e insultar, no organizan marchas para limpiar el pueblo. ¿Por qué los sucios caminos que van a sus cenotes no los limpian?

Y cuando dicen que ellos generan fuentes de empleo, sería bueno preguntarles para quiénes los generan, ya que solo vemos a sus familiares trabajando en sus cenotes.

¿Dónde están las normas de seguridad que ellos exigen? Si Protección Civil hiciera un recorrido por cada uno de los cenotes seguramente los clausuraría por falta de seguridad.

Granja en Homún, en zona permitida y legal: Seduma

Y también les preguntaría: ¿Por qué razón amenazan a los tricitaxistas que, en caso de no unirse a las marchas, les prohibirán la entrada a sus cenotes y dejarlos sin trabajo como ya lo han hecho con algunos que no piensan como ellos?

Debemos preocuparnos por el cuidado del medio ambiente pero deberíamos comenzar en casa, y es algo que no solo no se evidencia con estas personas, sino que preocupa que un poblado tan hermoso y con tan linda gente como lo es Homún, esté siendo preso de un miedo infundado por estos cinco borloteros que persiguen intereses personales, ya que nunca quisieron asistir a las reuniones convocadas por el Gobierno a las que se les invitó para explicarles cada uno de los puntos y los beneficios que traerá a Homún.