Me llegó una cadena de WhatsApp que se mofaba de supuestas enfermedades que los yucatecos hemos inventado, la cual, sin el afán de ofender, edité ligeramente, agregando padecimientos que usamos a la hora de ir al médico pero que sólo existen en Yucatán. Mencionemos algunos para disfrutar de la magia de la interculturalidad y para no vernos mal a la hora de hablar:

El primero de los padecimientos es el soponcio, que igual que el patatús refiere una sensación de desmayo. En la vida real lo identifico como una hipotensión ortostática, donde el cuerpo no regula la presión arterial al momento de un cambio brusco de posición, como cuando nos paramos rápido de la hamaca y todo se pone negro, razón por la cual nos podemos caer y dar un golpe que produzca un chuchuluco, otro yucatequismo que se refiere a un hematoma o cúmulo sanguíneo dentro de la piel.

También he escuchado hablar de los acecidos, identificados por el paciente al sentir que no puede respirar y tiene un “chillido" en los pulmones, lo que hace que saque la lengua como perrito, sin embargo, se trata del término dificultad respiratoria probablemente debido a una crisis asmática.

En la lista no puede faltar el mal de ojo, que, entre muchas causas, se debe a la exposición de un recién nacido al paso de una embarazada o debido a que cogió un mal aire, aunque desconozco si existen los buenos aires fuera de Argentina. La gente lo reconoce debido a que el bebé sufre una diarreíta verde y tos los primeros días de vida, que realmente son comunes y normales en el recién nacido.

La interculturalidad es maravillosa y podría seguir exponiendo más y más enfermedades yucatecas, pero tendrá que ser en otro show.