MÉRIDA, Yuc.- Los pacientes con Leucemia Linfocítica Crónica (LLC) que han dejado de responder al tratamiento tradicional, cuentan a partir de ahora con nueva y eficaz opción de tratamiento que consiste en la combinación de dos fármacos que reducen en más de 80 por ciento el riesgo de avance de este tipo de cáncer.

Eduardo Edmundo Reynoso Gómez, especialista en Hematología adscrito al Hospital Español de la Ciudad de México, explicó que a partir de los resultados preliminares de un estudio clínico en fase 3, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), aprobó la comercialización en México de la combinación de venetoclax y rituximab.

La Leucemia Linfocítica Crónica es un tipo de enfermedad de la sangre y médula ósea que, por lo general, empeora poco a poco. Es uno de los tipos más comunes de leucemia en adultos. Se suele presentar durante o después de la edad madura; no es frecuente en niños.

En el caso de la LLC, hay demasiadas células madre sanguíneas que se convierten en linfocitos anormales en lugar de convertirse en glóbulos blancos sanos. Los linfocitos anormales también se llaman células leucémicas. Los linfocitos en la LLC no combaten muy bien las infecciones.

Además, a medida que aumenta el número de linfocitos en la sangre y la médula ósea, hay menos lugar para los glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas sanos. Es posible que esto cause infección, anemia y sangrado fácil.

“Hay un grupo de fármacos que están cambiando el panorama de la LLC y venetoclax es sin duda uno de ellos. Hay varias opciones de tratamiento disponibles para pacientes con diagnóstico reciente de LLC”, concluyó.

Síntomas

Entre los signos y síntomas de la Leucemia Linfocítica Crónica (LLC) se incluyen los ganglios linfáticos inflamados y cansancio.

En general, la LLC no presenta síntomas y se detecta en un análisis de sangre de rutina. Algunas veces se presentan signos que pueden ser producidos por la LLC o por otras afecciones.

Es necesario acudir al médico si se presenta: hinchazón sin dolor de los ganglios linfáticos en el cuello, axilas, estómago o ingle; mucho cansancio, dolor o sensación de llenura debajo de las costillas; fiebre e infección y pérdida de peso sin razón aparente.

Para detectar y diagnosticar la LLC, se usan pruebas que examinan la sangre, la médula ósea y los ganglios linfáticos.