MÉRIDA, Yuc.- Después de breve dolencia y a la edad de 53 años, este jueves falleció en esta ciudad la señora Gilda María Ortiz Sauri, colaboradora de la sección “Gente y Comentarios” de esta casa editorial. Fue sorprendida por un infarto en su domicilio, a las 5 de la madrugada.

Los restos mortales fueron velados ayer mismo por familiares y amigos en el complejo funerario La Piedad, donde también se ofició una misa de cuerpo presente a las 13:00 horas y posterior a la cremación, al filo de las 21:00 horas, se celebró la misa de cenizas.

Distinguida en las esferas sociales de Yucatán por su generosidad y su invaluable labor en pro de las personas necesitadas, le sobreviven sus hijos Jorge Pasos Ortiz y Cristina Pasos Ortiz.
Las cenizas de Gilda serán depositadas en la Iglesia de San Jorge, en la colonia Villas del Sol de esta capital.

Figura relevante de la sociedad yucateca, Gilda María fue la séptima hija del matrimonio formado por Ramiro Ortiz Cervera y Gilda Sauri López. Debido a su alto sentido común y sensibilidad, desde joven manifestó su preocupación por los menos favorecidos, para quienes emprendió diversas acciones sociales a lo largo de su vida.

Su formación académica a nivel preescolar, primaria y secundaria la cursó en el Colegio Mérida Jesús María. En el rubro profesional, se recibió como secretaría bilingüe en el Colegio Peninsular Rogers Hall.

Gran parte de su vida laboral la dedicó al sector educativo, trabajando primeramente en una oficina familiar, después como fundadora del Instituto Patria y más tarde como directora académica de la Escuela Loyola.

Fue una mujer de marcada personalidad que siempre se distinguió por su alegría, la gran facilidad que tenía para hacer amigos, así como por su gusto de compartir con los jóvenes y poseer grandes aptitudes para las manualidades.

En el medio social fue reconocida por el alto sentido de solidaridad e iniciativa, así como por su constante preparación a través de cursos de capacitación, que no solo promovieron su superación personal, sino que le brindaron herramientas para perfeccionar su desempeño en las tareas de carácter social que efectuó hasta el último de sus días.

Fue una mujer emprendedora todo el tiempo y encontró la fórmula para contagiar a sus compañeros con su energía, lo cual quedó de manifiesto en los seis últimos años de su vida en que colaboró en la edición impresa de Grupos SIPSE para Milenio Novedades.