El agua toma la forma del recipiente que la contiene… así el hombre toma la forma de su familia, con quien convive.- Cultura popular

Todos respondemos con sensaciones agradables o desagradables ante las experiencias de la vida y poco a poco vamos formando sentimientos: agradables como el amor, el cariño, la alegría y la ternura, así como los desagradables: el odio, la aversión, la tristeza y la inseguridad.

En la familia, es necesario fomentar los sentimientos agradables que generan un clima de bienestar y cordialidad. Para ello, todos sus integrantes procuran situaciones que favorecen respuestas agradables en sí mismos y en los demás, el beso diario, las palabras amables, las caricias, las disculpas, el agradecimiento y el compartir alegrías y tristezas.

Negar caricias y rechazarlas está prohibido. Triste es ver familias donde la calidez está ausente, el ambiente se percibe tenso y pesado; hay desasosiego y malestar, por lo que sus miembros prefieren estar en cualquier otro sitio que en el hogar. 

Conjugar equilibradamente el binomio AUTORIDAD/AFECTO es la base del desarrollo y mantenimiento de una vida familiar saludable. Tomemos en cuenta los siguientes puntos:

1.- El exceso de autoridad impide el crecimiento del sentido de libertad y ejercerlo continuamente fomenta en el individuo la sumisión o la rebeldía.

2.- El exceso de afecto da como resultado la incapacidad de tolerar la frustración y forma individuos tímidos, pusilánimes, exigentes, groseros, cobardes y agresivos.

3.- La ausencia de autoridad o afecto puede conllevar conductas poco predecibles y, generalmente, inadecuadas y conflictivas.

La familia es actora de su propio crecimiento, propicia cambios cuando es necesario. Es indispensable la comunicación abierta y sincera, ya que todos buscan entendimiento y comprensión. Están fuera de lugar el engaño, la suspicacia y la amenaza. Revisemos la comunicación, la convivencia y el ambiente en nuestra familia. Siempre hay algún punto que puede mejorarse.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.