Paso perfecto.- La trepidante victoria de México 2 a 1 sobre Corea del Sur disipó las dudas sobre el desempeño del colectivo nacional, demostrando que el trabajo de conjunto puede más que las individualidades; destacó Carlos Vela como orquestador que además cobró impecablemente un penal. Irving Lozano volvió a lucir, al devolverle la cortesía a Javier Hernández sirviéndole medio gol, así como por su trabajo defensivo, cuando detuvo un seguro gol sin importarle los riesgos.     

Revivió.- La impecable ejecución de Tonny Kroos de una jugada prodigiosa, en los últimos segundos del partido, le devolvió la vida a Alemania que aún corre el riesgo de la descalificación. Otra buena noticia es la recuperación de Manuel Neuer que, luego de su lesión, volvió a desempeñarse ad libitum en las posiciones de portero y defensa central. Otros que recuperaron su condición fueron Neymar de Brasil y James que sirvió los goles para Mina, Falcao y Cuadrado en el triunfo de Colombia.

Contradictorio.-  Mientras México con 6 puntos puede, matemáticamente, quedar fuera del mundial, Argentina, con un triste empate, puede pasar a la siguiente ronda.

Voto de calidad.- El próximo domingo se celebrarán elecciones en que nos toca escoger presidente de la República, gobernador del Estado y presidentes municipales, así como senador, diputados federales y locales.

A estas alturas, parte de los ciudadanos han resuelto a quién votar y otros decidirán en el último minuto. Sin embargo, en este proceso electoral se han intentado utilizar los resultados de las encuestas para presionar a los electores a sufragar por los que tienen ventaja, a pesar de las deficiencias de estos ejercicios demoscópicos para pronosticar los resultados en relación con el Brexit, la elección de Trump y el proceso de pacificación de Colombia, por ejemplo.

Ante la incertidumbre creada por la proliferación de datos y el manoseo de los conceptos, hemos visto también el fracaso del llamado al voto útil. Así que mi propuesta para decidir por quién votar, en virtud, insisto, de  la desconfianza que acompaña a los datos cuantitativos, consiste en el voto de calidad: el que faculta a una persona para tomar la decisión determinante en caso de empate.

Porque me parece que de esta manera se valoriza el voto de cada ciudadano y que los que están facultados para emitir su voto de calidad no lo ejercen por inercia, sino que tienen que reflexionar en cuáles serán las repercusiones de su decisión.

Así, en un escenario donde las cosas estuvieran empatadas, seguramente votaremos al candidato que pueda ofrecer mejores perspectivas para el futuro que queremos para nosotros y para nuestras familias. El más preparado y el que tenga mayor experiencia y pericia en la administración pública.