Mérida, Yuc.- Desesperados por salir del tobogán, los Guerreros de Oaxaca hicieron de todo por ganar, mientras los Leones de Yucatán lo contrario, y eso les costó una derrota, de 3-2, en el Kukulkán Álamo, y ser alcanzados en la cima por los Diablos Rojos del México.

Simplemente anoche fue un partido para olvidar. Yucatán siguió acumulando pifias, que ahora sí se tradujeron en carreras, que al final le permitieron a Oaxaca cortar una mala racha de ocho tropiezos.

De entrada, Carlos Féliix trajo a los felinos controlados. Doble de Rubén Sosa en la tercera con dos fuera –era apenas el primer jit que admitía-, seguido de sencillo productor de José Juan Aguilar fue todo el daño que permitió en seis actos de tres jits para una merecida primera victoria.

Yucatán, de nueva cuenta, tuvo problemas a la hora de fildear los batazos.

También clave resultó dos engarces de lujo de Yuniesky Betancourt, con corredores en los senderos, e incluso, con el que cayó el aut 27, justo cuando parecía que vendría la reacción de los selváticos que acaban de anotar su segunda carrera con elevado de sacrificio de Leo Heras.

Y mientras Oaxaca jugó impecable a la defensiva, con los Leones es de carácter preocupante el hecho de que los selváticos siguen empachados de errores. De hecho, no hay partido en que no cometan pecado alguno. Anoche fueron tres.

También hay de errores a errores. El cometido por Walter Ibarra cuando el juego se encontraba empatado a uno, en la quinta, le abrió las puertas a los oaxaqueños para la carrera del despegue.

Muchos nos preguntamos qué quiso hacer Ibarra, que con corredor en la segunda, hizo poco o mejor dicho nada por llegarle a un elevado en la intermedia de Yunieski Betancourt. Dejó caer la pelota frente a él, y al lanzar a la inicial, pese a que estaba cómodo, con todo el tiempo del mundo, tiró pésimo a la inicial, volando el envío. Inmediatamente, después un rodado al cuadro trajo la anotación.

Un tercer registro de Oaxaca también estuvo manchado con el pecado, en la sexta. Con uno fuera, y ya con Edgar Gómez en la loma, Carlos Paulino sorprendió con toque al serpentinero, que tiró mal a primera, facilitando que el corredor llegué a segunda. El adagio de que después del error viene el jit se cumplió al conectar biangular productor de Alejandro Ortiz.

Los bélicos atacaron en la tercera entrada para enfilarse al triunfo con el cual evitaron la barrida.

Igual cabe recalcar que los reyes de la selva, una vez que salió el abridor Félix tuvieron varias oportunidades de anotar, pero el batazo oportuno no llegó.

El derrotado Tomás Solís (1-1) se mantuvo en el juego durante cinco entradas completas. Salvo el primer episodio, que retiró en tres bateadores, en los siguientes capítulos pasó contratiempos. Le pegaron siete indiscutibles, tres de ellos en la tercera cuando le anotaron la primera de las dos carreras que admitió. Engomó a cuatro.