MÉRIDA, Yuc.- La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es un agrandamiento no canceroso de la glándula prostática cuya prevalencia aumenta progresivamente con la edad.

Menos del 10 por ciento de los hombres de 30 años de edad tiene agrandamiento de la próstata. A los 40 años, experimenta un segundo agrandamiento y a los 60, la mitad tiene un aumento, pero a los 85, el 90 por ciento ya lo sufre.

En Yucatán, hasta el 4 de agosto se habían detectado mil 256 casos de hiperplasia de próstata. En la misma fecha, el año pasado el número de casos era de mil 312.

Juan Pablo Flores Tapia, jefe de Urología y Nefrología del Hospital de Alta Especialidad de la Península de Yucatán (Hraepy), explicó que a medida que la glándula prostática aumenta, obstruye el flujo de orina en la uretra. Esto incrementa la función de la vejiga y con el tiempo el problema se agrava y con frecuencia no se llega a vaciar toda.

“El crecimiento de la próstata suele venir acompañado de síntomas obstructivos como micción vacilante o intermitente, disminución de la fuerza y adelgazamiento del calibre del chorro urinario. También pueden presentarse síntomas irritativos como disuria (dolor, molestia o sensación urgente que se presenta al orinar), frecuencia urinaria, nicturia (aumento de la frecuencia urinaria nocturna), y urgencia por ir al baño”, puntualizó.

Añadió que el agrandamiento de próstata puede hacer que sea más difícil orinar y que no todos los hombres que tienen un agrandamiento de próstata, experimentan los síntomas.

Las complicaciones severas pueden ocurrir si la vejiga no se vacía por completo. La orina que permanece vejiga puede producir el crecimiento bacteriano y causar infecciones.