MÉRIDA, Yuc.- Esta es una temporada de peligro para los infantes por el consumo de huaya, la degustación de este fruto ocasiona urgencias médicas, ya que al ser ingerido, la semilla o pepita obstruye las vías respiratorias y puede causar la muerte.

Y aunque hace unos años eran más frecuentes los casos, estos no han desaparecido. David Canché Durán, cirujano pediatra, dijo que entre mayo y agosto (que es la temporada en que se consume mayormente este fruto), llegan de urgencia entre dos y cuatro menores por esta situación y que algunos pueden estar en peligro de fallecer.

Muchos de los casos, indicó, se dan en menores de tres años, por la inmadurez de los mecanismos de deglución y el desarrollo insuficiente de la dentición.

“Se debe tener cuidado al consumir el fruto fresco y no dárselo a los niños, ya que la semilla rodeada por la pulpa es resbaladiza y si es tragada accidentalmente puede atorarse en la garganta y causar la muerte por asfixia obstructiva, al alojarse en la laringe o la tráquea. Se trata de una situación que acarrea en ocasiones una amenaza inmediata para la vida. Hace tres años tuvimos un caso de un menor que falleció”, detalló el especialista.

El Dr. Canché expuso que cuando la huaya pasa a la vía aérea, el organismo reacciona de forma inmediata, automática, con el reflejo de la tos, pero puede ocurrir que el cuerpo extraño se detenga en algún punto del trayecto provocando una obstrucción –parcial o total– que puede llevar a un fallo respiratorio (conocido como cianosis) severo.

“Entre un 60 a 80% de los casos de cuerpos extraños suelen corresponder a vegetales y otros menos frecuentes son restos alimenticios, objetos metálicos, de plástico, globos, etc. La mortalidad relacionada a esto es menor al 1%, pero siempre hay que esta atentos con los niños”, concluyó.