MÉRIDA, Yuc.- El diagnóstico del cáncer representa un fuerte impacto y se asocia a estrés y altos niveles de ansiedad y preocupación para el paciente y sus familiares. Es necesario, por un lado, un afrontamiento activo dirigido al problema, que incluya comprender la información médica, tomar decisiones sobre las distintas alternativas y el plan terapéutico, así como reorganizar el patrón de vida personal y familiar.

“Al diagnosticársele cáncer a un paciente, supone un importante impacto a nivel emocional tanto para éste como para sus familiares. Las reacciones de miedo, incertidumbre, incredulidad, rabia o tristeza forman parte del normal proceso emocional y varían su intensidad a lo largo de la enfermedad”, explicó Adrián Novelo del Valle, psiquiatra del Hospital T-1 del IMSS.

Señaló que la depresión y ansiedad, relacionadas con padecimientos crónicos como es el caso del cáncer, son la primera causa de consulta en el servicio de Psiquiatría del IMSS.

El doctor Novelo del Valle mencionó que, inicialmente, los pacientes entran en “shock” al conocer la noticia de que padecen cáncer, posteriormente pasan por una etapa “de negociación” con la realidad, en donde surgen preguntas acerca del por qué de la enfermedad y, además, pueden presentar episodios de rabia y tienden a distanciarse. Seguido de esto, pueden experimentar depresión y, finalmente, llegan a la adaptación y aceptación de su mal.

El especialista advirtió que cuando la intensidad de las emociones es excesiva y produce un gran malestar o sufrimiento en el paciente y familiar, es conveniente la intervención profesional, la cual ofrece el IMSS a los pacientes oncológicos como parte del tratamiento integral de esta enfermedad.