Cuando dicen que en México no se lee o las estadísticas arrojan que cada vez leemos menos, siempre me pregunto hacia dónde están mirando, porque yo veo todo lo contrario, que cada vez existen más iniciativas, proyectos y personas que se dedican a fomentar la lectura y, por lo tanto, hay más lectores.

Uno de estos proyectos es iniciativa de supervisores y directores de Educación Básica y se llama “Juntos por la lectura”, en el cual participan cinco escuelas primarias de: Oxkutzcab, Maní, Muna y Santa Elena, con el propósito de brindar oportunidades de lectura a las comunidades escolares, promoviendo la participación dinámica, activa y comprometida de los Comités de Lectura, pero sobre todo involucrando a los padres de familia y creando las bibliotecas familiares, con las que, por ejemplo, la escuela primaria Moisés Vázquez Vega, de Oxkutzkab, ya cuenta con más de cincuenta. Imaginemos nada más el impacto que tiene este proyecto.

Algo importante es que surgió a iniciativa de los directivos de estas zonas participantes, todos ellos conscientes de la importancia de los libros y quienes ya hoy en día, por el trabajo constante que han estado realizando, tienen en sus respectivas escuelas instalados comités, tanto de alumnos y docentes, como de padres de familia que promueven la lectura y con quienes tuve la oportunidad de trabajar en un taller de lectura en voz alta junto con mi colega mediadora de lectura Silvia Interián Espadas. Estos visionarios y adalides directores de escuelas primarias son: Marcos Chan Cauich (“Doroteo Arango”), Elisa Vela Urtecho (“José María Morelos y Pavón”), María del Pilar Góngora Martin (“Valentín Gómez Farías”), Robert Antonio Ku Casanova (“Leopoldo Arana Cabrera”) y Rosa Asunción Fajardo Durán (“Moisés Vázquez Vega”).

Me llevo de este grupo entusiasta de mamás lectoras sus ganas de compartir, aportar, dar y sentir, su entusiasmo en cada lectura y su disposición para darle una oportunidad a los libros y prestarles su voz para transmitir lo que los libros tienen para darnos. Una madre que lee crea un vínculo más con sus hijos, crea también una gran posibilidad de que ese hábito trascienda generación tras generación. Todas estas mamás lectoras van a contagiar a muchas otras, y a seguir leyendo y entusiasmándose cada vez que una lectura o un libro lleguen a las bibliotecas de sus escuelas o a sus hogares. Ellas han logrado ya abrir una puerta para dejar pasar a muchas otras oportunidades, pues en la lectura no hay retrocesos, vamos siempre hacia adelante, y todas ellas han encendido ya una luz más en sus hogares.