La semana pasada les platiqué sobre un acto contrario a la ética del cual fui víctima, hoy continúo con dicho tema exponiendo la conducta que un médico debe siempre cumplir, según la Asociación Médica Mundial.

Un médico debe proteger la vida y ser ciego seguidor de la bioética, la cual en sus principios dicta: autonomía (del paciente), beneficencia (relación médico-paciente), justicia (ante la sociedad) y no maleficencia (en su trato). De igual manera no debe atentar contra el prestigio de otro médico a menos que éste haya fallado en estos valores; asimismo, no debemos hacernos publicidad en donde se exhiban descuentos, mucho menos apoyar el aborto o la eutanasia o recibir una remuneración por recomendar algún medicamento. Es también importante mencionar que no debemos dañar el prestigio de otro médico con tal de atraer pacientes, pero sí debemos, en caso de atender a un colega, tratarlo con alegría y sin esperar una remuneración económica, ya que dentro de nuestro juramento nos hemos considerado hermanos.

Por desgracia mucho se ha perdido por “pseudomédicos”, quienes han devaluado el prestigio y respeto que se le tenía a los médicos.

Si bien es importante que los pacientes respeten al médico, es también fundamental que nosotros también respetemos a los pacientes y al derecho de confidencialidad de éstos.

El simple hecho de que hayan decidido acudir a nosotros con el sufrimiento de un padecimiento debe convertirse en el más grande honor y con sensibilidad imperante servirles con amor. Estoy seguro que de ahí, del fondo del corazón del mé- dico que con los años de estudio se ha agotado pero que pese al desvelo sigue ayudando, nace la verdadera magia de la vida.