Por Ariel González Jiménez

Llega el fin de año y las recomendaciones se hacen indispensables. Como siempre, nada está más lejos de mi interés que suponer que los libros enlistados a continuación constituyen el único conjunto susceptible de ser exaltado. Así las cosas, entro en materia apuntando las obras que llamaron mi atención, seguidas de breves comentarios en torno de cada una.

1) 4 3 2 1, Paul Auster, Seix Barral. Cuando le preguntaron al autor si escribiría otra novela, contestó que no estaba seguro de tener fuerza. Desde las primeras páginas es evidente que esta obra consumió una gran cantidad de energía, la necesaria para dar lustre nuevamente a la gran novela estadunidense con cuatro personajes en los que Auster se mira. Extenuante, sí; grandioso, también.

2) Berta Isla, Javier Marías, Alfaguara. Fernando Savater ha dicho que “el estilo de Marías tiene una sintaxis heterodoxa y chocante… Como si reprodujese el tapiz del lenguaje por el revés, con sus nudos y groseros pespuntes. Pero así resalta más eficazmente el misterio y a la par la sencillez de la trama hasta la fascinación cómplice. O lo pillas o no, como los buenos chistes: no se puede explicar”.

3) Cartas a una joven desencantada con la democracia, José Woldenberg, Sexto Piso. De nuestra vida democrática se dicen muchas cosas, pero las más preocupantes son las valoraciones abusivas, extremistas o incluso apocalípticas que pueden minar lo que deberíamos ver como un logro. Las misivas de Woldenberg aquí reunidas, a una chica como las hay muchas, son el recordatorio de que lo que tenemos en materia de democracia, por pobre y defectuoso que sea, siempre será mejor que el autoritarismo, la intolerancia y la dictadura.

4) Breve historia de la Revolución rusa, Mira Milosevich, Galaxia Gutenberg. La mejor historia de la revolución bolchevique a 100 años de distancia, sin concesiones a la idea de que fue un proyecto que degeneró, cuando en realidad, desde un principio y con sus dirigentes más destacados como Lenin y Trotsky, suprimió todas las libertades y cobró toda la sangre que solo las utopías y el mesianismo saben cobrar.

5) Joyita, Patrick Modiano, Anagrama. Su nombre lo dice: una joyita. Lo es porque, viniendo de este autor, toda historia, por simple que parezca, es siempre un viaje en el tiempo, la identidad extraviada y la nostalgia y el misterio.

6) Arde memoria, Rafael Pérez Gay, Tusquets. El escritor nos entrega una antología de su obra en la que los recuerdos, las añoranzas y las vivencias afloran a manera de cuentos y pequeños textos.