Willam Sierra/SIPSE

Mérida, Yuc.- El Arzobispo Emérito de Yucatán, Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, manifestó que esta Navidad es una oportunidad para aproximarse a los que menos tienen, y destacó la importancia de acercarse a Cristo en oración y confesión.

Al expresar su mensaje navideño hacia los feligreses de esta Diócesis, Mons. Emilio Carlos mencionó una cita bíblica: “Alégrate llena de gracia”, Lc. 1, 28 y acto seguido señaló que el saludo del Ángel a María debe tener un profundo eco esta Navidad en cada corazón.

Indicó que ésta es la noticia más trascendental para toda la humanidad de todos los tiempos, pues “¡Cristo ha nacido!”.
“Así como lo hicieron María y José debemos abrir de par en par las puertas de nuestro corazón”, señaló.

Al abundar sobre ese pasaje bíblico, dijo que María llena de gozo, se fue a atender diligente a su prima Isabel, quien se encontraba cercana a dar a luz a Juan.

“De la misma manera, así quiere Dios que actuemos con prontitud esta Navidad, prontitud al perdón y a la reconciliación con los prójimos y cercanos, sobre todo en la familia para recuperar la paz y comunión”, comentó.

Reiteró que hay que tener prontitud para acudir y apoyar tantas hermosas obras de misericordia y caridad que la Iglesia Católica sostiene, y en el caso de Yucatán son más de 180.

El Arzobispo Emérito señaló que se debe tener prontitud para desprenderse y compartir con aquellos que sólo pueden decir ¡gracias, Dios se lo pague!

“Hay que tenderle la mano a tu hermano, prívate, sacrifica algo de lo que te gusta para compartirlo con el más necesitado”, mencionó.

Don Emilio Carlos Berlie sugirió que “tengamos prontitud para acercarnos a Cristo, en oración y la confesión y tener así un corazón iluminado, ensanchado, ampliado por la caridad y que la luz ilumine y aliente a muchos otros con los cuales celebremos la Navidad”.

“Ha nacido Jesús que es esperanza para toda la humanidad, ¡feliz Navidad!”, enfatizó y recordó que estos tiempos le traen gratos recuerdos de su niñez en Aguascalientes, donde se juntaba toda su familia.

“Mi abuelita, de parte de mi mamá, vivía con nosotros, pues los de parte de su papá estaban en Francia. Anticipábamos un poco el horario para que no fuera tan tarde. Era muy bonito, pues venían mis tíos con sus familias y se hacía una gran fiesta, en la que se tenía la tradición de las posadas, cantábamos, hacíamos una procesión. Luego se pasaba a la oración de la Navidad”, rememoró.

“Creo que le hace mucho bien para que las familias permanezcan unidas. En lo particular, eso le pido mucho a Dios, que se mantengan unidas. Las dificultades, roces, se van a tener siempre, pero la Navidad está para que se haga grande tu corazón y puedas perdonar”, añadió.