Hace ya varios años, en la grilla nacional se acuñó la frase de “no se hagan bolas” (no recuerdo si el autor fue Carlos Salinas de Gortari, el “jovenazo” Fidel Velázquez, el insípido y grisáceo Ernesto Zedillo o cualquier otro politiquero del tricolor o del bando panucho; en el PRD no son tan ocurrentes, son trogloditas) para definir a los potenciales abanderados a las candidaturas, sobre todo del orden presidencial.

Algo similar se puede pedir a los desbordados ánimos de los políticos yucatecos que quieren, algunos, relevar a Rolo Zapata en la silla del palacio de la calle 61, y otros, encaramarse en el banquillo del comunero de la vía 62, así como el resto que pretende oler a diputado federal, estatal y senador.

En fieles difuntos, resulta que nadie está “frijol”, todos andan vivitos y coleando (intercambie en esta última palabra la “u” por la “o”, y se dará cuenta que algunos ya arrastraron la cobija electoral, o sea, quedaron fuera) y encaminándose al umbral de la precampaña que comenzará el 14 de diciembre próximo para culminar en febrero. Y una vez por ese período de 2018, ahora sí estarán listos los meros buenos. El resto, rumbo al purgatorio como ánimas sin pena (¿creen ustedes que los polacos tienen pena?) para ver si el Señor (el que gane la Presidencia o, en su diferencia, la gubernatura o alcaldía importante) les perdona sus pecadillos pasados.

En Día de Muertos, en el bando tricolor hay muchos sepultureros pero los difuntos no caen todavía. No se hagan bolas: en el PRI-nosaurio hay cuatro aspirantes a la gubernatura: Pablo Gamboa Miner, Jorge Carlos Ramírez Marín, Mauricio Sahuí Rivero y Liborio Vidal Aguilar. Todos tienen a sus fervorosos creyentes, quienes les rezan y hacen mandas de todo tipo, digamos, el tiroteo debajo de la mesa.

Pero también está en juego la “joya de la corona” y en Mérida, si el PRI pretende competir decorosamente y hasta con probabilidades de ganar, el “muerto viviente” podría ser San Panchito Torres Rivas, quizá el que pueda darle un susto mayor a las ánimas panuchescas.

Por supuesto, en el panteón blanquiazul hay dos calacas que pueden brincar para el Ayuntamiento: Cecilia Patrón Laviada y el ex alcalde Renán “Reni” Barrera Concha, el cual está rezándole a todos los santos porque también aspira a ser el “bendito” para la gubernatura y sepultar a Mauricio Vila Dosal, el cual podría decidir por repetir como pastor de las ovejas descarriadas de Mérida.

PRIMERA CAIDA.- No hay nada para nadie, al menos todavía. Rolo también mostrará su dedito al momento de palomear a su anhelado sucesor.

SEGUNDA CAIDA.- En el cementerio panista, los tres nombres buenos son Mauricio Vila, Renán Barrera y Cecilia Patrón.

TERCERA CAIDA.- Que nadie se haga bolas.