La mayoría de las veces me llegan videos por las redes sociales y no los veo. Siento que casi siempre te hacen perder el tiempo y la mayoría no tiene información verificada. Pero en esta ocasión mi marido me enseñó uno que le acababa de llegar y llamó su atención.

Comienza con una niña diciendo que va a contar una historia y que cada uno de nosotros decidirá como terminará. La historia es sobre nosotros, una historia de una generación que es esta desarrollando en los interiores de sus casas. Comenzamos al construir casas hermosas y llenarlas de todas las comodidades posibles y de cosas hermosas. Nuestras casas se convirtieron en hogares de los que nunca queremos salir, usamos luz artificial y olvidamos la natural. Hemos cerrado tanto nuestros hogares que ya nada entra. Vivimos, jugamos, comemos, nos bañamos e incluso ahora con las computadoras trabajamos en nuestro hogar. Nos comunicamos por redes sociales en lugar de salir a vernos y tener contacto físico y no nos damos cuenta de que nos estamos encerrando a nosotros mismos adentro de ellas. Estamos llegando al punto de que este encierro empieza a enfermarnos por que usamos químicos para limpiar el aire de adentro, para matar plagas, esto ha empezado a ocasionarnos alergias, nos hace necesitar pastillas para dormir, para quitarnos la tristeza. Y en este circulo vicioso vamos mejorando lo que hay adentro de nuestras casas para poder seguir viviendo encerrados, vamos compensando las carencias con nuevos productos químico, con vitaminas, con luz artificial, aumentando enfermedades como asma y alergias.

Y aquí en ese punto es en el que estamos, es el punto en el que debemos decidir el final de esta historia, la manera en la que queremos vivir, el tipo de relaciones que queremos tener, el tipo de comida que queremos usar para alimentar nuestro cuerpo, el tipo de experiencias que queremos vivir. La tecnología es algo maravilloso que nos trae el mundo entero a nuestro teléfono, dentro de nuestra casa. Pero, ¿es esa la vida que queremos vivir?, cada día hay más gente que sufre depresión, esto debería darnos un indicativo de que lo que estamos haciendo está mal pero en lugar de eso creamos nuevas pastillas que adormecen nuestra sensación de vacío, pastillas que apaciguan nuestro sentido de culpabilidad, medicinas o aparatos milagrosas que le dan tonicidad a nuestros músculos sin abandonar la cama, y así pasan los días y casi sin darnos cuenta pasará nuestra vida y no habremos salido a conocer el mundo, no habremos conocido como crecen las plantas, las sensación del pasto bajo los pies, el increíble momento en el que nuestros pies pisan las olas del mar.

Está bien tener casas hermosas y computadoras poderosas pero está mejor salir a caminar al aire libre y no en una caminadora en el gimnasio con aire acondicionado. Está increíble ver imágenes en la pantalla pero nada se parece a encontrarte a un pájaro en tu jardín y poder observarlo de cerca.
Nuestras casas son un refugio pero no deben ser nuestras madrigueras, la computadora debe ser una herramienta pero no debe sustituir a nuestro circulo social, a nuestros amigos, un jajajaja en el whatsapp no produce la misma sensación que una carcajada . Regalémonos experiencias de primera mano, es el momento de comenzar a vivir diferente y de catalogar a esta generación de una manera diferente.

Estamos a tiempo de no encerrarnos, de disfrutar del sol, del aire, del calor, de la lluvia, del polvo de la amistad, de los desengaños, del amor. Esta generación todavía puede tomar el destino en sus manos y comenzar a hacer pequeños cambios que nos lleven a nuevas realidad, abandonar las pantallas de los celulares y abrir los ojos a lo que sucede a nuestro alrededor. El final de esta historia aún no está escrito, ¿cómo quieres que sea? Comienza a vivirlo de tal manera que se escriba un final diferente, empieza a pensar y a vivir de manera diferente, hasta los pequeños cambios modificarán el final de nuestra historia.