Wendy Montalvo/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- El fin de año es una oportunidad para hacer balance de lo que se ha logrado y también para planear lo que se desea para los próximos meses.

Ponerlo por escrito ayuda a planear más cuidadosamente y definir cada uno de los objetivos y las metas a conseguir. Jaime Gutiérrez Melchor, analista del sistema de pensiones y en desarrollo humano y columnista de Milenio Novedades, señala que cuando uno tiene planes de vida éstos dan certeza, orientan y rumbo a la existencia.

“De forma que cuando trabajas con un plan nada es obra de la casualidad, sino de la causalidad”, asegura. 

“Un plan de vida es un instrumento que ayuda a la persona a tomar control sobre lo que quiera que ocurra y aplica a todos los aspectos de su caminar”, agrega.

Son seis las cuestiones que marcan el nivel de equilibrio de cada persona: Familia, salud, trabajo o negocio, economía, relaciones interpersonales y paz interior. Todos estos elementos se conocen como componentes de la vida.

“Son los que dan equilibrio a la existencia; si hay una situación familiar difícil esto pegará en la salud mental y en la corporal, e impactará en la economía”, subraya.

Por el contrario, si esos seis componentes se equilibran armónicamente, darán como consecuencia un ser humano íntegro, congruente, asertivo, productivo y próspero. 

Esto, añade el especialista, es un efecto dominó: no puedes tocar uno sin tocar a los demás y viceversa. Por eso es tan importante tener un plan de vida, elaborarlo y ponerlo en práctica, porque todos los aspectos del caminar de quien lo proyecta y ejecuta se armonizan.

Gutiérrez Melchor recuerda que en la vida hay tres tiempos: el pasado, el presente y el futuro.

“Queremos que la gente reflexione sobre la vida presente y futura, y tome acciones para que haga realidad lo que desea cuando llegue el momento”, explicó.

El especialista subraya que, a partir de que se vive la existencia con un plan, prácticamente todas las circunstancias empiezan a ser planificables. Es decir, empezamos por tender puentes entre el presente y los deseos de realizar y lograr algo en el futuro”.

Añade que estos deseos tienen que ser legítimos y estar basados en valores y principios, pues darán certeza en la carrera de la vida.

Plan de vida

Elaborar un plan de vida parece algo sencillo, pero es complejo, implica estudio y preparación, pero más que nada valorar la importancia de esta herramienta, tomar papel y lápiz y empezar a escribir.

Jaime Gutiérrez Melchor, analista del sistema de pensiones y en desarrollo humano, dice que lo primero que hay que hacer es definir los enunciados estratégicos de misión, visión, objetivos en materia de familia, salud, trabajo, economía relaciones interpersonales y paz interior:

Los objetivos: Marcarán el estado ideal al que se quiere llegar, pero el objetivo hay que subdividirlo en metas y en éstas establecer las estrategias y guías de acción para seguirlas.

La misión: Establece lo que cada uno es y hace, mientras que la visión determina cómo queremos ser reconocidos a largo plazo de la vida.

Valores y principios: En los que se sustentará todo nuestro actuar, es necesario además definir nuestra filosofía de servicio o de calidad. Es necesario también que sepamos cuál es nuestra posición en este momento y ahí se hace necesario analizar nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.

Las fortalezas: De cada uno es determinante para saber cuáles son las cualidades, características, habilidades y certezas con que se enfrentan los retos diarios.

Las debilidades: Refieren las cualidades y características que nos vuelven frágiles al enfrentar nuestras circunstancias diarias.

Las oportunidades: Son las circunstancias que nosotros debemos crear para el éxito de nuestro proyecto de vida o que de presentarse no debemos dejar pasar.

Las amenazas: Son todas aquellas circunstancias ajenas a nosotros mismos sobre las que no tenemos control directo, pero que de ocurrir pudieran hipotecar fuertemente nuestro proyecto de vida.

Invertir en Afore

Al definir los pasos a seguir al plantearse un plan de vida se deben reforzar varios aspectos importantes. Jaime Gutiérrez Melchor, analista del sistema de pensiones y en desarrollo humano, explica que es necesario fortalecer los aspectos buenos.

“Es necesario reforzar las fortalezas y convertir las debilidades en oportunidades, las amenazas se pueden minimizar y el impacto que se presente será menor”, precisa.

El paso siguiente es la presupuestación estratégica. Este apartado de un plan de vida contempla necesariamente traducir la acción de vivir en pesos y centavos.

“Definir cuánto gasto y en qué, si con lo que gano satisfago lo que cuesta vivir, y qué hago con el excedente si hay. Si lo hay es necesario tener una estrategia de inversión”, asegura.

“Los trabajadores no se han dado cuenta que el mejor lugar para invertir es su Afore, hacen más caso de chismes que a alguien que quiera informarles”, añade.

Gutiérrez Melchor señala que los trabajadores deberían buscar estrategias de inversión para sus recursos a partir de un peso.

Por ese motivo, es aconsejable buscar asesoría profesional que los oriente para que sepan en qué invertir, cómo y dónde, que maximice los resultados y que elimine todo el riesgo al invertir.

El especialista subrayó la necesidad de adquirir mayor cultura financiera y buscar información, no decidirse por la primera oferta, buscar dos o tres opiniones.

Posteriormente, es necesario empezar a determinar prioridades económicas de corto, mediano y largo plazo, y hallar los esquemas de inversión que satisfagan las necesidades de crecimiento de recursos y de liquidez para cada persona.

“Hoy por hoy no hay en el sistema financiero en México nada más rentable y seguro que ahorrar en su Afore, pues ese mismo ahorro, según la necesidad, se puede tener a interés del ahorrador, con la ventaja fiscal de la deducibilidad o no”, explica.

“Si decido ahorrar en mi cuenta individual que opera una Afore haciendo aportaciones voluntarias no deducibles, será siempre que sean proyectos económicos de corto o mediano plazo”, agrega.

“Y si el interés está asociado con el largo plazo, para cuando llegue la edad del retiro, lo mejor es guardar en una cuenta individual en la subcuenta de aportación voluntaria para el retiro. Se puede aportar desde un peso a la cantidad que quiera el trabajador, las veces que quiera”, concluye.