Mérida, Yuc.- Bajo estrictas medidas de seguridad, inició ayer el juicio oral en contra de los autores materiales del asesinato de Emma Gabriela Molina Canto, en la que la Fiscalía General del Estado (FGE) asegura que probará la participación de estos dos sujetos en este homicidio, mientras que la defensa mencionó que estos no tuvieron nada qué ver con estos hechos y que “sólo estaban en esta ciudad de vacaciones”.

Elementos de la Policía Estatal Acreditable, del grupo especial “Goera” y Policía Procesal implementaron un dispositivo de seguridad tanto en el interior como en las afueras del Centro de Justicia Oral de Mérida (Cejom), como medida preventiva ante un posible atentado contra los sicarios.

La primera testigo fue la denunciante y madre de la víctima, quien una vez más dejó en evidencia a la FGE, pues aseguró que desde que comenzaron las amenazas y hostigamiento de Martín Medina Sonda en 2010, esta dependencia y otras autoridades estatales no les hicieron caso y fue hasta 2014 que “las voltearon a ver”, pero de todas maneras no les brindaron la protección que solicitaban para evitar un atentado contra Emma Gabriela, el cual finalmente sucedió con su asesinato.

Muestra de la apatía de la FGE fue que los fiscales incorporaron como dato de prueba una memoria USB, que contiene una videoconferencia en la que Martín Medina Sonda amenaza a Emma Gabriela si no regresaba con él, que la ahora víctima presentó como videncia en una denuncia que interpuso en diciembre de 2012 ante el Ministerio Público, pero que fue tomada en cuenta hasta luego de que fuera asesinada, pues se incorporó a la carpeta de investigación de este asunto el 7 de abril del año pasado, una semana después de cometidos los hechos.

En los alegatos de apertura, los fiscales expusieron que demostrarán que Jonathan M. Á. y Óscar M. L. T. son los autores materiales del asesinato de Emma Gabriela Molina Canto y que a cambio recibieron la cantidad de 60 mil pesos para cometer el crimen.

También hicieron hincapié en que su testigo “estelar” es César R. R. B., quien también fue detenido por este crimen, pero liberado bajo el criterio de oportunidad a cambio de colaborar con las autoridades para el esclarecimiento de estos hechos.

Asimismo, señalaron que los peritajes químicos y genéticos demostrarán que las manchas hemáticas halladas en una playera que los acusados dejaron en el taxi en el que huyeron y las encontradas en el cuchillo que se les aseguró pertenecen a la víctima Emma Gabriela Molina Canto.

En su exposición, Efraín Encalada Burgos, asesor jurídico de la denunciante, insistió en que las pruebas aportadas en la acusación demostrarán que estos dos sujetos fueron enviados por Martín Medina Sonda para matar a su ex esposa Emma Gabriela Molina Canto la tarde del 27 de marzo de 2017, cuando la mujer entraba a su casa en el fraccionamiento San Luis de esta ciudad.

A su vez, los abogados de los acusados señalaron que sus patrocinados no son los autores del asesinato que se les imputa, y que la FGE carece de datos de prueba científicos para hallarlos culpables.

Los defensores pidieron a los jueces del Tribunal Segundo de Juicio Oral que no se dejen presionar por el impacto mediático que este asunto tiene y que vean el desahogo de las pruebas con objetividad.

También señalaron que demostrarán que los fiscales violaron el debido proceso, ya que ingresaron al Centro de Reinserción Social del Estado a entrevistarse con estos dos acusados para intentar llegar a un acuerdo, pero en esa reunión no estaba presente ningún abogado defensor.

Esto motivó que los fiscales intentaran rebatir esa acusación, de modo que el Tribunal Segundo de Juicio Oral los “regañó” porque no era el momento procesal oportuno.

Los dos primeros testigos fueron Ligia Canto Lugo –denunciante y madre de la víctima– y su hijo Carlos, quienes hablaron del sufrimiento que padeció Emma Gabriela por las amenazas y acoso por parte de su marido Martín Medina y de su lucha para recuperar a sus tres hijos menores, quienes fueron testigos del asesinato de su progenitora.