Patricia Itzá/SIPSE

MÉRIDA, Yuc.- Debido a la variación de los precios en los productos de la canasta básica, la Procuraduría Federal del Consumidor ha realizado nueve suspensiones principalmente de molinos y tiendas de conveniencia por no tener a la vista los precios establecidos y no justificar su aumento.

El delegado de la dependencia, José Antonio Nevárez Cervera, explicó que se han verificado alrededor de 60 comercios, de los cuales a cuatro molinos y dos tiendas se les aplicó la suspensión de actividades porque no tenían sus precios a la vista. Los tres restantes están ubicados en el mercado Lucas de Gálvez y la Central de Abastos y no pudieron sustentar el aumento en precio de la cebolla y el tomate.

Recordó que desde el 8 de enero la Profeco comenzó el monitoreo de 35 productos básicos a nivel nacional y de manera local se vigila el precio de tortilla, tomate, cebolla, carne de puerco y pollo, huevo y limón.

De 9 suspendidos por Profeco, sólo 2 por elevar precios y seis de los "castigados" por la dependencia, por no mostrar sus precios. 

Dijo que si los comercios reinciden corren el riesgo de que sus negocios sean clausurados definitivamente, pero destacó que en el Estado no se ha llegado a esa medida, debido que los comerciantes han “obedecido” cuando se les notifica su falta.

“Estamos siendo más cuidadosos al momento de la verificación con el objetivo que no haya un incremento injustificado, de modo que si vemos un precio que está variando mucho, con base en el artículo 13, podemos entrar al comercio y solicitar que informen de los motivos del aumento”, indicó.

Estás verificaciones se realizan a la par con el operativo que se implementará a partir del miércoles por la temporada de Cuaresma, en la que vigilarán que “no solamente ofrezcan pescado y marisco sin elevar su costo, sino también que esté fresco”.

Precisó que la vigilancia se realiza durante todo el año a la par con los diversos operativos que se realizan en fechas importantes, como 14 de febrero, 10 de mayo o Día del padre.

Hasta en 21 pesos

Los molinos suspendidos vendían hasta en 21 pesos el kilo de tortilla y no pudieron justificar el alza, además de no tener a la vista el precio del producto.