MÉRIDA, Yuc.- El programa “Salvemos una vida”, que se transmite por AMOR 100.1 FM de Grupo SIPSE, bajo la conducción de Alis García y Marilis Escalante, en su emisión de ayer tuvo como invitada a la magistrada Ligia Cortés Ortega, y se abordó el tema de la violencia familiar.

Alis García comentó que en la temporada navideña, en ocasiones las personas se olvidan del cambio interior que debe darse, y en su lugar agreden a sus seres queridos.

“Si en la familia está fallando unos de sus integrantes, deviene o aumenta la familia. No estamos hablando de lo material sino de la mente, del amor, del corazón, de los sentimientos, lo que no se ve pero se siente. Entonces, cuando faltan los valores, viene un rompimiento y va cambiando la forma de enseñar a los hijos. Ahora les dan el celular o tableta para tranquilizarlos y no los molesten en sus reuniones. Eso es parte de la violencia, eso es un tipo de agresión”, aseveró la magistrada Cortés Ortega.

Marilis Escalante dijo que la violencia se ha ido “normalizando” y la sociedad la considera como parte de la de vida cotidiana.

La magistrada señaló que la violencia puede ser física o verbal. “Hay muchas actitudes que generan violencia. Por ejemplo, las personas que por estar chateando en sus celulares no avanzan en el tráfico vehicular. Eso es una agresión a los demás, y no es por falta de cultura; o quienes en la fila de autobús empujan a los demás”, señaló.

Ligia Cortés dijo que por medio del “Violentómetro”, herramienta creada por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), es posible medir la violencia. “Comienza con bromas hirientes, chantajes, mentiras, engaños, ‘ley del hielo’, celos, culpabilizar y descalificar. También con ridiculizar o humillar en público, controlar y prohibir amistades, familiares, dinero, lugares a donde se acude, apariencia al vestir, controlar sus actividades, su celular, correos electrónicos y redes sociales”, puntualizó.

Hasta ese punto, indicó la invitada, la persona ya tiene una calificación de 9, es decir, ya está dentro de la violencia, y en el siguiente nivel está la destrucción de artículos personales, manoseos, caricias agresivas, golpes “jugando”, pellizcos y arañones, empujones, jaloneos, patadas y encerrar o aislar a las personas, cayendo en el delito de privación ilegal de la libertad.

Estar alertas 

La abogada también dijo que entre las señales de alerta y peligro están las amenazas de muerte con armas o con objetos, así como forzar en el ámbito sexual la relación o abusar de la persona.

Alis García comentó que ante las actitudes violentas en esta temporada de fin de año, algunas personas pueden llegar a deprimirse e intentar terminar con su vida. “Muchas personas no saben qué hacer, a dónde acudir para salir de ese círculo de violencia, y entonces se suicidan porque ya no aguantan, porque la agresión es ya insoportable”, advirtió.

La invitada al programa dijo que en la violencia extrema, identificada en color negro en el “Violentómetro” en las etapas de 28 al 30, se dan casos de violación, mutilación y asesinato. “Eso es lo último. La persona comenzó con bromas hirientes y terminó con el asesinato. Cuando se llega a eses nivel, la víctima nunca solicitó la ayuda profesional. Reflexionemos, ¿en qué etapa del Violentómetro nos encontramos? ¿Cómo puede uno cambiar? Se puede acercándose al amor de Dios, que es el único que perdona todo, y retomando los valores que nuestros padres nos enseñaron. También ayuda participar en un apostolado, servir y trabajar mejor en su profesión”, expuso.

Compartió que en el Tribunal Superior de Justicia se trabaja en un proyecto de inclusión. “Estamos tomando un curso de lenguaje de señas mexicanas para poder comunicarnos con las personas con discapacidad que utilizan este lenguaje. La licenciada Cristina May nos está dando el curso a más de 70 personas para que cuando las personas con discapacidad lleguen con el juez, éste haga la traducción en el lenguaje”, explicó y agregó que Yucatán es el primer Estado en aplicar este programa para la inclusión de estas personas que también son víctimas de la violencia.

“Decía el doctor René González Puerto, ‘yo tengo que defender los derechos de estas personas’, por eso está estudiando leyes. Su proyecto me emociona mucho, y la Asociación Yermo la atrae. Lo platiqué con los compañeros del Tribunal y todos aceptaron que me haga cargo del proyecto. Es una oportunidad que tengo como magistrada y con gusto le entro”, expresó.

Ligia Cortés dijo que conocer el “Violentómetro” ayuda a identificar en qué nivel se encuentra la víctima. “No pueden ser sumisas. No puede ser que no respeten su dignidad de mujer. Quien agrede la dignidad de la persona ejerce violencia. Somos iguales hombre y mujer. ¿Qué pasa cuando la mujer perdona una bofetada, un castigo? Si comienza a dejar que el hombre elija su ropa, dónde trabajar, qué cocinar y dar órdenes, son señales de violencia que deben alarmar”.

Reconocen a Alis García por una vida dedicada al altruismo

Respeto y amor 

Por otra parte, dijo que en la familia debe haber respeto, amor y acercamiento de los hijos con los padres y abuelos. “Los jóvenes ya no visitan a sus abuelos. Nosotros respetamos en su momento al abuelo, a la abuela. Ahora los hijos ya no tienen tiempo ni para sus padres. Sólo les hablan por teléfono cuando pueden. Eso es violencia, es abandono a esos adultos mayores a quienes con una sola visita pueden alegrarles la vida”, manifestó.

Recordó el caso de una mujer de 75 años, de los cuales 50 vivió con su esposo. El hombre, al recibir su pensión, decidió separarse de ella para irse con una persona menor. Ante estos casos, la ley protege y gana, después de todas las instancias, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, su pensión alimenticia, porque se dedicó todos esos años a las labores del hogar.

Alis García dijo que muchas veces las mujeres no quieren demandar ni pedir justicia porque temen ser agredidas de más, pero que ejemplos como éste demuestran que si son valientes y luchan por sus derechos, lo van a conseguir porque es lo que les corresponde.

Ligia Cortés dijo que la Asamblea General de la ONU adoptó en 1979 la convención de la Cedaw para que no exista ninguna forma de discriminación contra la mujer.

Alis García apuntó que “estamos todavía a tiempo para darnos cuenta si somos agresores o agredidos, y cambiar. En especial en estas fechas, que son muy importantes. Tenemos que poner de nuestra parte con esa libertad que se nos dio al nacer, dejar un poco lo material y analizar qué estamos haciendo con nuestra vida, a dónde vamos a llegar y qué queremos de ella. Aunque nos cueste mucho trabajo, debemos hacer lo que nos corresponde, por el bien de todos los que nos rodean”.

¿Dónde pedir ayuda? 

Por último, comentaron que las personas que sienten que viven en una situación de violencia o injusticia pueden acudir al Instituto de Defensa Pública de Yucatán, ubicado en la calle 35 (en el edificio de los juzgados civiles y mercantiles), y en el caso de mujeres, pueden pedir ayuda en La Casa de La Mujer, ubicada en la Fiscalía General del Estado.