El tema de discusión con colegas en uno de los programas de televisión de El Poder de la Pluma fue el mito. Para ampliar los puntos de vista, acudimos a Mircea Eliade, quien define que el mito es el fundamento de la vida social y de la cultura y para los grupos que lo elaboran es verdad absoluta porque explica una historia sagrada, es decir una revelación tiene lugar en espacios más allá de lo humano.

De manera que un hecho sagrado se convierte en ejemplar y repetible y en justificación de hechos humanos. Se puede decir que un mito es una historia verdadera que sucedió al principio de los tiempos y que sirve de modelo a los comportamientos humanos.

Al imitar los actos ejemplares de un dios o de un héroe mítico o con sólo exponer sus aventuras, el hombre de las sociedades antiguas se separa del tiempo profano y entra en el gran tiempo sagrado.

Para los hombres de la sociedad no occidentalizada el mito es la única revelación válida de la realidad, es un modo de pensar diferente al nuestro.

En las sociedades antiguas toda acción responsable reproducirá un modelo mítico transhumano y en consecuencia tendrá lugar en un tiempo sagrado; por ejemplo, el trabajo, los oficios, la guerra y el amor eran sacramentos. De este modo revivir lo que los dioses y los héroes hicieron se traducía en una sacralización del cosmos y de la vida.

En el mundo moderno la verdadera caída del tiempo comienza con la desacralización del trabajo; el hombre se siente prisionero de su oficio, pues no puede escapar del tiempo y se esfuerza por salir. De allí la cantidad de distracciones inventadas. Es como si el orden de las cosas se invirtiera: primero la distracción que el trabajo.

Esta es la razón por la que para la mayoría de quienes no participan de una experiencia religiosa auténtica el comportamiento mítico puede ser una pérdida de tiempo.

No podemos decir que el mundo moderno haya perdido por completo el comportamiento mítico, debido a que el mito sólo ha invertido el campo de acción. Ya no domina en los sectores esenciales de la vida, ha sido sacado, pero se prolonga camuflado en el papel desempeñado por la educación. Hoy el mito, en lo colectivo, aparece con la forma de mito político.

Lo que queda del mito en la existencia moderna es el comportamiento que expresa su angustia frente al tiempo.