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MÉRIDA, Yuc.- Como parte de su visita a California, el diputado federal con licencia Jorge Carlos Ramírez Marín se reunió con líderes de diferentes organizaciones civiles que trabajan con los migrantes a fin de escuchar sus inquietudes y tender un puente de comunicación más estrecha con los paisanos que viven en Estados Unidos.

En el diálogo surgieron temas diversos que van desde apoyo para tramitar actas de nacimiento y la organización de más eventos culturales, hasta asesoría para atender el problema de la vivienda en la Unión Americana, la situación de los "dreamers", apoyo jurídico para quienes son deportados, la creación de la Casa del Migrante Yucateco y ayuda para quienes fallecen y requieren ser trasladados a Yucatán.

Invitado por la Federación de Yucatán en California, que preside Dennis Escalante Andueza, originario de Motul, y el Partido Migrante Mexicano, una organización política binacional cuyo secretario general es Rafael Catzín Pech, nacido en Cholul, el legislador con licencia escuchó los planteamientos de los líderes, entre los que surgió de nueva cuenta la necesidad de propiciar una verdadera unión entre la comunidad yucateca.

En la reunión, directivos como Armando Vázquez Ramos, director del Proyecto Dreamers México-California, y Juan Álvarez, secretario de organización del Partido Migrante Mexicano, le plantearon a Ramírez Marín la necesidad de que los migrantes de otros estados también sean atendidos.

A pregunta del legislador con licencia, Vázquez Ramos, también presidente y CEO del Centro de Estudios México-California, dijo que es difícil saber cuántos yucatecos "dreamers” hay, pero en general hay dos millones de jóvenes nacidos en México en esa situación.

En la reunión participaron otros directivos como el empresario José Loría, fundador del Centro Cultural Eek Mayab, de la primera Red de Clubes Yucatecos y la Casa de la Cultura Maya; Hiram May, vicepresidente de la Federación de Yucatán, y Sara Zapata Mijares, presidenta de la Fundación Mundo Maya, quien creó la Casa Yucatán, que funcionó ocho años y cerró por falta de apoyo.

Ramírez Marín los escuchó con atención sus propuestas e inquietudes con miras a reforzar este acercamiento con los migrantes.