MÉRIDA, Yuc.- De acuerdo con cifras del DIF Yucatán, en la entidad cinco de cada 10 adultos mayores sufren algún tipo de violencia, lamentablemente las más de las veces, de sus familiares.

Una de estas formas de maltrato es el llamado “síndrome de la abuela esclava”, fenómeno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), considerado ya como una enfermedad grave que puede ser detonante para padecimientos crónicos como diabetes e hipertensión arterial, dolores de cabeza y osteomusculares, así como cuadros depresivos.

“Esta enfermedad, cada vez más común en las mujeres adultas mayores, es una entidad grave que puede conducir a la muerte, a veces por suicidio”, advirtió Karina Cabrera Arcos al impartir una charla sobre este tema como parte del programa académico del XXX Congreso Nacional de Medicina Familiar, que se lleva a cabo en Mérida.

La ponente explicó que el origen de una “abuela esclava” se observa en una mujer adulta con responsabilidades directas de ama de casa, voluntariamente asumidas con agrado que, por razones educacionales y psicológicas, tiene un extraordinario sentido del orden, la responsabilidad, la dignidad y el pudor.

“Se hicieron abuelas sin darse cuenta, estando en la plenitud de la vida, fuertes, sanas, incluso bellas. Con agrado asumen la crianza y cuidado de los nietos, como si volvieran a ser madres por segunda vez, aunque con un carácter aún más placentero, gratificante y cariñoso”, aseveró.

Explicó que hay ocasiones en que los abuelos tienen que seguir asumiendo responsabilidades y cargas familiares muy superiores a lo que sus capacidades físicas y mentales pueden soportar y se convierte en una especie de “voluntaria esclavitud”.

Las “abuelas esclavas” se caracterizan por ser:

-Mujeres que cuidan a sus nietos y familiares enfermos de forma sistemática.
-Tienen excesivas responsabilidades familiares en función de sus capacidades.
-No tienen libertad para tomar decisiones.
-No disfrutan de su tiempo libre como ellas quisieran.
-Apenas tienen relaciones sociales.
-Por cuestiones culturales y familiares se sienten obligadas a asumir demasiadas responsabilidades.
-Tienen miedo de quejarse.