Gerardo Keb/Milenio Novedades
PROGRESO, Yucatán.- Ante la falta de acción de autoridades de los tres niveles de Gobierno con respecto a una solución al mal llamado “relleno sanitario” de Progreso, la población de Flamboyanes se enfrenta día con día a los riesgos que representa este depósito de basura al aire libre.

Además de los cientos de metros cúbicos de dióxido de carbono y otros gases que arroja a la atmosfera por la quemazón inapagable en su interior, las lluvias, así como los líquidos en el interior, los residuos arrojados e incluso la humedad la montaña de desechos produce enormes cantidades de lixiviados, los cuales, debido a la falta de conductos recolectores, celdas de captura y cualquier otro mecanismo necesario para su contención y tratamiento terminan por ser depositados al suelo.

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El contacto con el ecosistema de este líquido provoca su filtración al subsuelo y por ende a los conductos de aguas subterráneas del sitio, las cuales cruzan por debajo y las cercanías del depósito sanitario, siendo estas las que alimentan las reservas de agua utilizadas para uso humano por parte del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Smapap), al mismo tiempo que continúan su recorrido hasta desembocar en la Ciénega del municipio costero y frente a las playas del mismo lugar.

En torno a esta situación, Freddy Pech Martínez, Director del Smapap, confirmó que entre los depósitos de extracción del vital líquido desde el subsuelo que atienden la demanda de Flamboyanes se hace a través de bombas de extracción directa del manto freático, con previo tratamiento de cloración para la potabilización del agua, existiendo la posibilidad de que el agua entre en contacto con los agentes tóxicos del depósito de basura, los cuales podrían estar contaminando el agua.