Sentir amor y aprender a amar es esencialmente novedad y alegría, ensancha el alma, llena de vida y nos hace fecundos.- Carlos E. Raynal, sacerdote jesuita.

Lo que llamamos felicidad es un estado de bienestar y satisfacción. Podemos experimentarla a solas, admirando una puesta de sol, en una excursión, en solitario, por el campo, nadando en el mar, y también puede experimentarse con otras personas, bailando, cantando, conversando, riendo, jugando, practicando algún deporte, paseando juntos, compartiendo momentos de intimidad y ternura.

La felicidad se siente y vive en el presente, en el aquí y en el ahora y no con acontecimientos o recuerdos del pasado ni en el futuro. Las personas felices son las que viven el presente y las que menos se preocupan por lo venidero. La felicidad es positiva, genera sentimientos de plenitud. Es ausencia de tensión y depresión. Desafortunadamente, la felicidad, a la mayoría de las personas, les parece tan fugaz como un destello de luz que termina cuando aquel acontecimiento tan especial acaba o cuando una buena relación pasa por momentos críticos.

Se puede aprender a mantener ese estado de felicidad durante más tiempo, teniendo pensamientos y acciones positivas. Es más fácil ser feliz cuando nos amamos a nosotros mismos y a los demás. El amor es una emoción y un sentimiento poco fácil de mantener y es lo que más necesitamos cuidar y procurar.

¿Cuándo y dónde aprendemos a amarnos o no amarnos a nosotros mismos? Algunos estudios acerca del desarrollo humano muestran que los sentimientos de confianza, valor, amor y felicidad se aprenden muy pronto en el ambiente familiar.

La forma básica en la que ahora nos relacionamos con el mundo quedó grabada en nosotros, hace mucho tiempo, desde la cuna, porque si en ese tiempo nos hicieron sentir seguros, satisfechos, abrazados, queridos, probablemente como adultos seremos positivos y cariñosos. Crecer emocionalmente es el proceso de aprender a manejar los temores y la posibilidad de crecer en el amor, aumentando así nuestra capacidad de amar y sentirnos amados ¡Ahí está la felicidad!

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.