Existe un nuevo movimiento que se conoce como slowfood por el significado de comida lenta en inglés, tratando de contrarrestar los efectos que la fastfood o comida rápida ha tenido en nuestra sociedad. El movimiento, en el nombre, se refiere a la comida, pero en realidad abarca a todo un nuevo estilo de vida, un estilo de vida más natural, más lento, con menos tecnología, que permita disfrutar más cada momento.

Este movimiento espera poder enseñar a valorar la lentitud, no la que viene de la pereza sino la que surge de la serenidad. Es darnos tiempo para observar, para entender, para dar una mirada al interior y reencontrarnos con nuestra esencia, con nuestra naturaleza.

Parte de este movimiento pasa por entender que el mejor consumo es el de los productos locales, no sólo por lo sano de los alimentos orgánicos y no transgénicos, ni llenos de conservadores, sino también por el enriquecimiento cultural que nos da conocer nuestras raíces y costumbres y entender el porqué de cada una de ellas. La educación es un derecho que tenemos todos y que debemos de asegurar ayudando a difundir a aquellas personas que no tienen la posibilidad de acceder a esta información.

Impulsar la educación en nuestros niños y jóvenes que comienzan ahora a forjar sus hábitos y costumbres y que pueden empezar de una manera más sana.

En México ha comenzado una campaña que se llama “Come México”, un esfuerzo tanto nacional como internacional para revalorizar los alimentos regionales y tradicionales respetando el conocimiento ancestral, y con este objetivo se elaboró un manual que da las indicaciones y conocimientos necesarios para hacer de nuestra alimentación un momento mágico, al mismo tiempo que se incentiva el consumo local y los productos orgánicos.

La comida rápida ha inundado el mercado de opciones de muy buen sabor que requieren poco tiempo para su consumo, ya que están completamente procesadas. Esto nos ha dado la posibilidad de optimizar el tiempo, pero nos ha cobrado este tiempo en salud, en nutrición y en disfrute. Y es así como varias generaciones están creciendo para ser los enfermos de mañana que pagarán con tratamientos médicos el consumo de conservadores, fumigantes y productos transgénicos. Pero estamos a tiempo de rescatar nuestros paladares de todos estos sabores artificiales a los que nos hemos acostumbrado. Es importante también consumir productos de temporada, ya que la naturaleza sabiamente nos da a través de ellos los nutrientes y vitaminas que necesitamos para enfrentar el clima y las circunstancias de la región en que vivimos.

Si se quiere llevar este concepto a su máxima expresión, podemos comenzar un huerto en casa que aunque al principio parece algo complicado, conforme lo cuidamos, cada día es más sencillo y nos proporciona un placer adicional. Este esfuerzo nos debe llevar a lograr una alimentación consciente, que nos permita reflexionar sobre el significado de los alimentos.

Esta corriente sabe que nada un poco contra corriente en un mundo que cada vez tiene menos tiempo y se va involucrando más en la tecnología, en lo inmediato, en la satisfacción instantánea, pero al mismo tiempo confía en que el cuerpo y nuestro espíritu reconocen pronto los hábitos que nos brindan paz y serenidad. Nuestro sentido del gusto reconoce pronto los sabores naturales, y se enriquece cuando dedicamos tiempo a limpiar los ingredientes, a picarlos y a cocinarlos.

Hábitos que cambiarán nuestra vida haciendo que la familia tenga más tiempo de convivencia al sentarse en la mesa todos juntos, sin distractores tecnológicos y gozar de la conversación. Poder conseguir el manual con las recetas y consejos prácticos es fácil escribiendo un mail a medios@slowfood.mx, en donde podemos conseguir más información de esta nueva corriente que puede llevarnos a una vida más plena y saludable, o en el slowfoodmarket, que abre sus puertas todos los miércoles y sábados en la esquina de avenida Colón y Reforma. Dejemos las prisas a un lado cuando de comer se trate y usemos nuestra creatividad con recetas innovadoras que podremos comenzar a disfrutar. Esta es una corriente que vale la pena conocer.m