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MÉRIDA, Yuc.- Cuatro personas decidieron este domingo privarse de la existencia: dos casos tuvieron lugar en Mérida, uno en Umán y otro en Celestún.

En un departamento del Barrio de Santiago, Alejandro Avilés Morales, de 25 años de edad, presuntamente por problemas maritales y económicos, decidió dar fin a su existencia, poniéndose una soga al cuello que ató a un hamaquero.

El macabro hallazgo lo hizo su esposa, quien al llegar de su trabajo y entrar al departamento que compartían, encontró a su pareja ahorcado.

En el segundo caso ocurrido en la capital yucateca, un alcohólico se suicidó en un predio de la colonia Vicente Solís.

Luis Manuel Jiménez Borges, de 37 años, adicto a las bebidas alcohólicas, se ahorcó con una sábana que ató a un hamaquero.

Asimismo, el velador Raymundo Morales Dionisio, de 43 años de edad y oriundo de Chiapas, harto de vivir en soledad, tomó la decisión de ponerle fin a su vida.

Según una pariente del hoy occiso, Morales Dionisio era una persona tranquila y muy callada, pero siempre lamentaba su soledad.

Ella, quien fue la que halló muerto a Raymundo, dijo que fue a llevarle comida al taller donde trabajaba como velador, en el fraccionamiento Itzincab, Umán, pero lo estuvo llamando sin obtener respuesta, por lo que decidió entrar y lo encontró ahorcado de un árbol del patio trasero.

Por último, en Celestún, Luis Marcelo Villanueva Uicab, de 49 años, trabajador de “Impesmar”, de este municipio costero, salió por la puerta falsa al ahorcarse en el interior de su domicilio. No se supo el motivo que lo orilló a quitarse la vida, aunque últimamente había caído en el alcoholismo.