Varias preguntas formula la dualidad trabajo-riqueza. ¿Cómo generar riqueza sin trabajar? ¿Existe una relación de congruencia entre trabajar y generar riqueza? ¿Cuál es la relación ética entre el esfuerzo personal y la riqueza? Anteriormente era casi imposible generar riqueza sin el trabajo, una persona, en la medida que se esforzaba trabajando, producía riqueza; hubo quien consiguió ganar buena cantidad de dinero para empezar a crecer como empresario, agrandando sus negocios.

Pero ¿qué entendemos por riqueza y qué por trabajo? El Diccionario de la Lengua Española (DELE) dice que riqueza “es la abundancia de bienes y cosas preciosas” y “la abundancia relativa de cualquier cosa”. Por trabajo el DELE refiere que “es la ocupación retribuida” y “el esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza”. La riqueza se considera que es toda abundancia de bienes o cualquier otro aspecto que pudiera ser de atributos o aspectos loables. La definición de trabajo sólo refiere a una actividad humana, sin pronunciarse por su aspecto ético o moral.

Semánticamente no existe relación entre trabajo y riqueza, por lo que ésta puede ser conseguida por cualquier medio posible incluidos no éticos o morales. Empero los seres humanos tenemos valores, ética y moral, y no se puede justificar la generación de riqueza sin ética, sin entrar a la discusión moral.

Mientras la gran mayoría trabajamos para sobrevivir, otros pocos lo hacen para conservar su estatus de pertenencia a una determinada comunidad y tener reconocimiento social. ¿Por qué el trabajo está mal repartido y no se pueden equilibrar estas desproporciones? Una posible respuesta la encontramos en la ley de oferta y demanda. En la sociedad de consumo todas las personas valemos en cuanto somos útiles económicamente. Trabajamos exclusivamente para la producción, después de eso nuestro valor es casi nada.

Las únicas maneras de obtener dinero son: pedir prestado, heredarlo, recibir donaciones, robar, sacarse la lotería y el más recomendado: trabajar. Hay desde trabajo honrado hasta formas no legales, como la comisión de delitos, el narcotráfico, la delincuencia organizada. Estas últimas es obvio que no pueden ser consideradas actividades laborales éticas o moralmente recomendables. Traficar con el dolor nunca puede ser loable, ni verse como serio y respetable por mucho que sea su bonanza económica. En la sociedad de consumo de hoy, el dinero es un fetiche y lo más irónico es que a mayor acumulación de ese fetiche mayor “prestigio”.

Alguien sostuvo: “Deseo poco y lo poco que deseo lo deseo poco”. Rico no es quien más tiene, sino quien menos necesita. Algunos hay tan pobres que sólo tienen dinero.