Son muchos los temas que están en la agenda política de Mauricio Vila Dosal, de aquí al 1 de octubre, fecha en la que rendirá protesta como Gobernador Constitucional del Estado de Yucatán.

La diversidad de fuerzas que le concurren (la sinergia que pueda o no tener con Joaquín “Huacho” Díaz), y la expectativa de la alternancia de Gobierno, prevén un escenario distinto, en el que deberá imponerse el consenso y el diálogo para la construcción de acuerdos.

Modificar la ruta del Tren Maya –como se anunció en la semana- representa una buena primera señal porque atraerá una importante derrama económica para sectores primarios, secundarios y terciarios; la conexión peninsular era algo necesario, reduciendo distancias y ampliando la oferta turística.

Mauricio tendrá ante sí un reto y al mismo tiempo, la oportunidad de aprovechar las condiciones en las que se encuentra Yucatán a lo interior así como al exterior, en lo económico, en el desarrollo social y en la salud, entre otros.

Sin embargo, uno de los ejes indispensables para gobernar bien es la seguridad pública, de ahí nace todo, de ahí crece y se desarrolla todo lo demás.

La seguridad pública es parte integral del bienestar social, porque un Estado de Derecho deberá genera las condiciones que le permitan al ciudadano realizar sus actividades con la suficiente confianza de que su vida, su patrimonio y otros bienes jurídicos tutelados están a salvo.

Durante la vigésima primera cumbre iberoamericana, los países participantes señalaron también que “la seguridad es una condición necesaria para el ejercicio de la libertad y un derecho inalienable de los pueblos de contar con las condiciones que garanticen su desarrollo económico, político y social, en un ambiente de paz y seguridad, libre de violencia y de criminalidad, con buena calidad de vida”.

Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), conceptualiza y entiende a la seguridad desde un enfoque de bien público, refiriéndose a ella como “al orden ciudadano democrático que elimina las amenazas de violencia en la población y permite la convivencia segura y pacífica”.

En este contexto, seguridad pública es un valor agregado que tenemos los yucatecos, algo de lo que nos sentimos muy orgullosos y que a pesar de la explosión demográfica de las últimas dos décadas, nos seguimos manteniendo como la entidad más segura del país.

De acuerdo con datos oficiales de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública y Urbana (ENSU), tenemos la tasa más baja de homicidios por cada cien mil habitantes (3.6), el menor índice de robos con violencia y la mayor certidumbre en seguridad, con un 72.8 por ciento.

Vivimos en un Estado en donde no existe el secuestro, en donde el narcotráfico jamás ha llenado de sangre nuestras calles, en donde los comercios pueden ejercer sus prácticas sin temor a ser amedrentados por la delincuencia organizada, en donde las familias pueden convivir en una auténtica cultura de la paz.

Estos resultados son multifactoriales, pero también es debido a una gran estrategia en la materia, liderados por un Secretario de vasta experiencia y probidad comprobada en el cargo por más de 18 años, quien ha servido a los yucatecos y a los mexicanos por más de 40 años.

Lo digo como es: Yucatán ya es seguro y lo reafirmo con convicción: Yucatán tiene al mejor Secretario de Seguridad Pública del país.

Recordemos que la seguridad, aunque a veces impopular debido a su naturaleza coercitiva, es tan necesaria para el desarrollo, que prácticamente todo el país anhela estar en nuestras condiciones.
La continuidad y la permanencia son claves para continuar siendo una comunidad segura; la improvisación y las ocurrencias jamás funcionarán cuando se trata de la tranquilidad de nuestras familias. Yucatán ya es seguro, no perdamos nunca esta condición.

*Maestra en Derecho y Doctorante por la Anáhuac Mayab.