William Sierra/ Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- La magia del béisbol, el deporte rey en Yucatán, volvió a reunir a cientos de familias en el Parque Kukulkán Álamo, que esta noche lució pletórico, en el arranque en casa de los Leones.

Desde varias cuadras antes de llegar al estadio se podía sentir que este día era diferente a los demás. Calles repletas de automóviles, gente a las puertas de sus casas cuidando que nadie se estacione frente a sus casas, mientras otros, ofreciendo lugares.

También te puede interesar: Leones de Yucatán, 63 años con garra y corazón

"Jefe, jefe, aquí hay lugar", exclamaban unos jóvenes, que con franela en mano dirigían que se estacionen los automovilistas, aunque esto no porque fueran buenos samaritanos, pues el cobro era de 20 o 30 pesos.

Las puertas del estadio se abrieron a las cinco de la tarde, es decir, tres horas antes de que comience el partido, y de inmediato comenzaron a entrar los aficionados.

 De hecho, a las 6:30 p.m. ya había más de medio estadio lleno.

Desde la explanada antes de entrar al parque, vendedores de piedras, chicharrones, revendedores abordaban a los aficionados, muchos con gorras y playeras de los Leones.

Y no podían faltar para el entrenamiento de las familias juegos y diversión a cargo de los patrocinadores, entre ellos Milenio Novedades y De Peso.

Ya desde minutos de que se escucharan los gritos, las graderías estuvieron repletas de ansiosos aficionados para presenciar el comienzo  de esta singular doble campaña.